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4.10.10

EL DIA QUE LA REALIDAD ENTRO A LA ROSADA


CREER O REVENTAR
Ya fue subido. Se puede leer online o bajarlo. El sostén, claro, es PDF. Cada cual hace lo que quiere. Ahora creer o no lo que pasó a partir del 2 de agosto del 2006, cuando para una payasada mediática mediante a las que son tan afectos, a lo que no habíamos traído la copa y sí el mejor árbitro del mundo, lo invitaron a Horacio Elizondo a la Rosada, éste le regaló las pilchas del último partido y las tarjetas, incluso la roja con que había echado al Gran Zizou diez minutos antes de su gloria eterna, porque era su último partido y el tano provocador le vino a hablar de la hermana, justo islámica la nena, y el nativo de Río Gallegos, hincha de Racing para colmo, que venía con viento de cola y un rasposo 22,6% de los votos lo habían llevado a casi un 80% de imagen positiva, después de haber agarrado el bastón de mando al revés cuando se lo pasó Duhalde, cabecear cuanta máquina de fotógrafo se le puso adelante, va que no tiene mejor idea que hacerse el gracioso y sacarle la roja a la prensa, como lo testimonia para los tiempos la foto y la sonrisita mefistofélica, tan simpática. ¿Nadie del entorno de yupis le dijo que el silbato del árbitro es la irrupción de la realidad y el fin de la magia del juego? Y si alguno se lo dijo, con lo dúctil que es para las opiniones ajenas, se lo debe haber metido en el tugets porque el mundo está para llevárselo por delante, no para comprenderlo, y transformarlo para tratarlo de mejorar un poco. Pero lo que empezó a venir después, con la 125 y la valijita de Antonini Wilson para dar solamente un par de las cagadas más estruendosas, es para no creer. Pisaron el jabón en la bañadera y se vinieron de coté. Ahora, por supuesto, la polvareda y puteadas del desparramo tiene el agregado de testimonios de viejos zorros del silbato, las historietas de las internita entre la AAA, la AFA que está enfrente y el SADRA, más algunas otras preciosuras que incluyen al negoción japonés de Fútbol para Todos y otros cuantos disparates para redondear. No se piden aplausos. Puteen todo lo que quieran. Eso sí, después no digan que no se les avisó. No se coman otra vez El Cuento del Tío. Una puede ser ingenuidad, pero dos es boludez irreversible y terminal. ¿Está claro? Si todavía insisten, un clic en la reproducción facsimilar de la tapa del trabajo, arriba de todo. Si quieren bajarlo ya, sin otros chiches, además si aparte cuentan con el chiche de móviles capaces de leer TXTs en el subte, entren a http://www.wattpad.com/ como cristianos bien nacidos y sin más cargos que los de conciencia se apropian de una versión inédita y limpiecita. De cualquier forma, que sea con salú, che, y no olvidar que todo es un sentimiento que no podemos parar.


29.9.09

AL GRAN PUEBLO YORUGA, SALU

Se mandaron otro Maracanazo. Que todos los educandos de la escolaridad primaria, cualquiera sea el lugar y el pelaje, tengan su maquinita es una proeza. Y en dos años. Y bajo un gobierno que es una coalición popular presidido por un socialista. Y donde la canción proselitista es El violín de Becho, del gran Alfredo Zitarrosa.

Felicitaciones, hermanos. La bronca por el fulbo seguirá hasta las últimas, pero la del fulbo de Obdulio Varela, que cuando se enteró para que estaban utilizando los políticos la proeza futbolera del 50, dijo: "Si lo sabía, hacía un gol en contra."

Nos gustaría ser un poquito como ustedes, ahora, en estas circunstancias en que apostaron a los chicos, el futuro y al conocimiento.
Abrazos mil, che.

23.6.06

ASI SE DESTRUYE LA HISTORIA

"Ya nunca me verás como vieras,/ recostao en la vidriera/ y esperándote..."

CONSIGUIERON CERRAR EL BAR BRITANICO

Esta tarde, luego de 16.790 días, lo que implica 402.960 horas de estar abierto ininterrumpidamente, los dueños legales de la histórica esquina de Defensa y Brasil, justo frente al monumento al andaluz don Pedro de Mendoza, fueron desalojadas las instalaciones, metidas en cajas y cajones las pertenencias, Pepe Miñones, José Trillo y Manolo Ponce, sin los sacos de dudosa blancura y más dudoso planchado, se retiraron con la parquedad que hacen los gallegos, apenas balbuceando "bueno, ya no hay más nada que hacer" y "hombre, qué decir: una vida".

Entre tanto, los más curiosos y atrevidos se mandaban para tratar de manotear un pocillo, un plato algún cenicero, las viejas copitas para la grapa y el anís, algo que con la fuerza del amuleto permitiera seguir guardando el recuerdo del querido bar con sus luces amarillentas que sólo se cortaban con los apagones, mesas viejas y enclenques, quemadas de puchos, café barroso y esperar las medias lunas tibicietas de los amaneceres por el lado de la barranca de Brasil.

Las famosas Leyes del Mercado dictaminaron que el propietario del local, Juan Pablo Benvenuto, decidiera alquilárselo a otro y ofreciera
20 mil dólares para pagar las indemnizaciones de los que trabajaron allí todo este tiempo y al medio campo oriundo de lo más rancio de Galicia pasar a la categoría de empleados del nuevo fantasmal inquilinos.

¿Es necesario adelantar la respuesta a coro de tres gallegos al signore Benvenuto?

La inútil cháchara oficial, poco más de un mes atrás, la Ciudad de Buenos Aires reglamentó la
ley 1227 que ordenaba respetar el patrimonio histórico cultural tangible e intangible de estos edificios. Acorde a esa reglamentación otra inutilidad reforzó la primera y un juzgado porteño dictó una medida cautelar en beneficio de la mantención del Bar Británico. Pero lo que tiene de bueno el Derecho es que siempre para un juez hay otro y metánse la medida cautelar al fondo a la derecha porque vino otro Su Señoría y puso el pulgar abajo: Desalojo, no jodan más y la terrible tramitación de arrancarse la piel a tiritas empezó hoy a las 7 de la mañana.

Por supuesto, bastante antes, cuando los conocedores de lo fáctico vieron que ya estaban tendiendo la cama y cocinando el final obvio a fuego lento, hubo pronunciamientos populares, noches en vela y demás, pero al final Benvenuto terminó cantándole a lo que se le cifra en el nombre y recuperó los m3 vacíos y seguramente un estudio de arquitectura paquete lo reciclará y lucirá mucho más bonito, pero sin alma.

Mercado sigue demostrando que la única ley vigente en Argentina es la de la gravedad. Pero la que se le ocurrió a Newton cuando un manzanazo lo sacó de la siesta, si no por lo grave que se está poniendo todo esto. Pronto los modernistas con capitales nunca demasiado claros pueden encontrar que el Parque Lezama que está enfrente es una caca, sobre todo poco rentable, y proceder a talar los árboles añosos, pasarle la topadora al anfiteatro natural y hacer una réplica de Disneylandia.

Total, si lo único que nos falta es festejar el 4 de julio. Vamos, vamos: a sacarse la careta.