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11.4.11

LA FEDERAL A LA HOGUERA

En medio de todo tipo de espasmos, confusiones, atoche del tránsito, lanzamiento de candidatos para cualquier cosa, elecciones de todo tipo, como para no votar hasta el siglo XXII y la Tía Cris meneándose en pantalla no menos de dos veces por día, regocijándose del veranito de San Juan económico y cómo le crecen las encuestas de popularidad, la ministra Nilda Garré se despachó sin previo aviso quitándole los adicionales a la Federal y como si fuera poco, cuando todavía no se habían acabado los gimoteos del macrismo y los 33 hospitales capitalinos entraban en huelga, la coronó poniendo por primera vez a la luz del sol, desde tan altos estamentos oficiales, el asunto que genealmente se llama de cajas, como son la cotización de las diferentes comisarías, dadas las disímiles recaudaciones extras que vienen extorsiones varias, etc., lo vulgarmente conocido y comúnmente dicho en voz media baja. Curiosamente en el índice de rubros sacados a la luz nadie, de ningún pelaje, sacó a la luz el juego clandestino y los abortos. Con una ética que lo dice todo, como réplica casi a coro, desde la desperdigada oposición le recordaron hasta el pseudónimo que usaba en su época de guerrillera, pero sobre todo, con gran habilidad digna de mejores fines, le dieron vuelta la media y le recordaron que aclarara a quién realmente había denunciado, desde el momento que hace siete años que la Policía Federal está bajo la férula kirchnerista, muy particularmente del doctor Aníbal Fernández. Ahí un recule discreto, el primero en aclarar que esta última que está en acción no tenía nada que ver, que eso era antes, y después hasta La Nación se hizo eco de la Radio Pasillo de la Rosada en cuanto al presunto desagrado de la Tía Cris por la que no había sido más que una inoportuna salida de madre de otro díscolo. Como habitantes de dos países extranjeros entre sí y para sí, se machaca hasta el cansancio a quién le corresponde la seguridad en la vieja Santa María del Buen Ayre, si a la nación o a la ciudad, otra vez que le traspasen la Federal a Macri, que el viejo municipio tiene policía propia (aunque no sirva ni para tocar pito, a decir verdad), dejando como resabio un espectáculo tan triste como degradante. El matrimonio mal avenido se tironea, se reprocha, pide la devolución de los regalos de cuando eran novios y recurren a los leguleyo cuando todavía andan por ahí, envejeciéndose, unas órdenes judiciales en torno al desalojo de ocupaciones a las que nadie le da bola.

Los políticos parecen haber instalado su propia república y con el peronismo mientras queden limosnas para repartir no hay mayores preocupaciones. El problema es que a todo esto el tiempo no deja de pasar, las bonanzas se acaban y tras que éramos pocos, Hebe de Bonafini se despachó otra vez para el bronce como nunca: "Nuestros hijos viven en Amado Budou y Felisa Micelli", dijo en referencia al actual ministro de Economía, ex afiliado a la Ucedé y rescatado de las garras del neoliberalismo por ese varón cabal como es Luis Barrionuevo, que lo ganó para la causa nacional y popular, mientras que la otra supo estar en el mismo lugar hasta que de casualidad le encontraron una bolsa con un fangote de guita en su baño privado y un juicio oral la está esperando.

Acerca de colgarle el rótulo de sainete no hay mayores dudas. Lo peor de todo es que encima es malo.

21.10.10

BASURA, MUCHA BASURA, PURA BASURA

De la gestión de Cristina Elizabet (sin hache final en el original, no es un error) Fernández, oriunda de Ringuelet, se van a decir muchas cosas. Muchas. Hay algo que no se va a poder omitir: que no fue conversada. Ya se ha hablado todo. Para esta presidencia y para dos reelecciones más. No le quedan micrófonos, sobre todo de los flexibles cuellos de ganso y de cualquier otro tipo, que no haya acomodado. Mohín que no haya hecho. Hora que no haya utilizado. Rubro que no haya tocado y anunciado. Cabellitos molestos que con un cabeceo cortito haga que se lo pone en su lugar para que quede ahí y dentro de unos segundos repetir el gesto. Su tono, que quiere ser seductor y no pasa de franelero, es hartante. El General supo decir, entre todas las pavadas que supo decir, que "mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar." Curioso que la bandada de papanatas no lo haya recordado y le dé al latiguillo día y noche. Porque el transversalismo diagonal, vertical y horizontal que ha resultado el kirchnerismo, si es que no encuentra otro vector, ha hallado que mejor que hacer es decir y mejor que realizar es prometer. Analícese por un instante la gestión bajo esta óptica y EE.UU. es Albania al lado de la Argentina. Ya no quedan escuelas por hacer, autopistas, trenes bala, préstamos chinos por 90 mil millones de dólares, hospitales de alta complejidad que no se llueven, analfabetos, hambre, chicos sin altos niveles de plomo en sangre. Ayer la tonelada de soja llegó casi a los 1300 dólares y otra que los sótanos del Banco Central en la primer presidencia del General. En un mundo mediático hay que atosigar con cualquier cosa, mire si alguien se va a ir hasta El Dorado, Misiones, a controlar si inauguraron o no la sala de primeros auxilios. Si el mayor Aloé hubiera tenido el aparato propagandístico de esta gestión, más la tecnología, la formación de estos cuadros y los sueldos que cobran el tiernito de Goebbels hubiera quedado hecho un poroto. Vea los anuncos televisivos, escuche los TXTs y se va a dar cuenta que es un gobierno perfecto para 40 millones de pelotudos que no hay tamaño que les venga bien. Lo dijo el célebre Uriburu, no el del 30, sino el de la Revolución Argentina cuando el segundo Cordobazo, al que le llamaron el Viborazo: "Esta es una crisis de la abundancia."
Pero los argentinos malcogidos, todos, estamos con bronca. Nadie sabe por qué. Se ha dejado atrás el divorcio para rociar a la pareja con alcohol y prenderle fuego, cuando no meterle medio cargador de una 9mm. y listo. Los estudiantes han vuelto a la calle y en un hecho inédito, como los sioux de los viejos western tiraron abajo la entrada del Palacio Pizurno y tomaron el Ministerio de Educación. En Mar del Plata, también ayer, estaba entregando notebooks gratis para que los opas chicos entren al Primer Mundo y que el Primer Mundo se ponga en la cola, detrás nuestro, cuando un pibe va y se zarpa, subió al escenario y adelante de la cara le hizo pupa a una contra la mesa: "¿Para qué mierda quiero una computadora si no tengo para comer?", le gritó. Un poco sobreactuado, claro, pero indicador de que el mierdómetro popular está al mango.
Como el almanaque se acomoda a dedo, lo mismo que el fixture de la AFA y cualquier fin de semana es un fin de semana largo para que los dichosos con auto se vayan afuera y se hagan mierda a 160km/hora, en el último para el Día de la Raza un millón de gozosos argentinos se tomó el bote de la capital y se paron arriba de los cuatro ruedas, para salir y para volver, mucho más tiempo del que tuvieron para mojarse las patas. "Huelo a homicidio en el aire", supieron decir en su momento, en diferentes lugares y circunstancias, Jack Kerouac y Henry Miller. La Argentina huele a podrido y a muerte. De esto nos ocupamos un poco hace unos días, en esta misma bitácora. La bronca se dispara por los collares de perlas de varias vueltas, por los relojes ministeriales de 20 mil euros, por los cotorros en Puerto Madero para echarse unas siestas reparadoras. La tilinguería ha logrado lo que no consiguen campañas sistemáticas de agitación política. Estamos podridos, simplemente. Debe ser lo que sentenció ese otro célebre peronista que encuentra que somos un país condenado al éxito. Tanto éxito y exuberancia no es tolerable. Hay muchos pobres en el mundo y somos un pueblo con sensibilidad social. Somos un pueblo justicialista: paga más de impuestos al inmueble un dos ambientes en Once que un petit hotel en Palermo Chico. En ningún lugar del mundo rige semejante trotzkismo fundamentalista.

Cristina Elizabet, en River, se puso la camiseta. Si Evita viviera, ¿sería montonera?

Y ya que estamos en el tema, ayer, a la hora de la siesta, en Barracas, la patota profesional que trabaja de trabajadores, léase: la CGT y sus gremios adheridos, asesinó de un balazo en el hígado a un activista del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, 23 años, que participaba en la protesta por los tercerizados que tienen conchabados los ferrocarriles privatizados y vueltos a estatizar, para hacerlos trabajar a destajo, pagarles menos y echarlos cuando quieran. Como dijo el General. ¿Dijo algo el General al respecto? No importa: el General siempre dijo algo. El caso es que hubo Zona Blanca, igual que hace 60 años en Quilmes, cuando El General estaba en la Rosada con todo el poder, una vez que entraron en la Capital Federal de Macri por parte de la Policía Federal bajo la órbita del Poder Ejecutivo de dos plazas del kirchnerismo y las patronales ya no necesitan más de uniformados, para eso tienen los sicarios y algunos creyeron ver en las huestes de la Unión Ferroviaria a barrabravas de Racing, Banfield y Laferrere. Salieron a relucir los fierros y muerto el perro, se acabó la rabia: un zurdito menos. A una mujer del Polo Obrero le metieron un tiro en la cabeza, pero se salvó. En esta se salvó. En otra la meten dos tiros. A la media hora, con la Cristina Elizabet a la cabeza, estaban todos oficialmente consternados, qué es esto, por Dios, violencia, se va a investigar hasta las últimas consecuencias dijeron por primera vez en la historia, y van a caer NO SOLO LOS AUTORES MATERIALES SINO TAMBIEN LOS INTELECTUALES. Porque la gente que piensa, sobre todo si lee un libro, se les pudre el seso y les entra en el mate ideas raras, extranjerizantes, nada que ver con el ser nacional y popular. Además del lado de La Fraternidad, no porque tengan un libreto, ya le tiraron letra a la presi: "Es la izquierda que viene creando este ambiente de intolerancia." ¿Vio? A Ferreyra no lo mató una bala calibre 38, sino el clima de intolerancia de los autores intelectuales. Un fotógrafo de Clarín, que estaba entreverado en el grupo atacante, al caer Ferreyra escuchó clarito la expesión triunfante: "Un zurdito menos."
Antes de fin de año en la Vuelta de Obligado, la reinvidicación del revisionismo rosista mientras en la escuelas se sigue con el supuestamente traidor liberalismo mitrista y sarmientista, y otro carnaval como el del bicentenario, para que la presi se menee instintivamente con el primitivo tamtam de los parches, se tirarán varios millones de dólares de los que sobran, ha vuelto el padrido pelado, el potlash del peronismo 46-52 porque hay elecciones en el 2011. Pero el peronismo, que esencialmente es lo contrario de sí mismo, cuando se le acaban zurditos para matar se entran a dar entre ellos. Ya han surgido claritas las voces que le endilgan a Eduardo Duhalde la responsabilidad política de lo sucedido ayer en Barracas. Incluso la hipótesis tuvo el improvisado apoyo del procesado y condenado dirigiente máximo de Quebracho, Fernando Espeche, que ante las cámaras de tevé muy seriamente dijo que este empiojamiento del panorama político con lo sucedido con el asesinato de un activista no le conviene al gobierno y al kirchnerismo, pero sí al duhualdismo e incluso a Julio Cobos. Ahora, para todavía enmierdar todavía más todo, el asunto sale de una noticia publicada en el día de la fecha en la tapa de El Cronista Online, propiedad de Francisco De Narváez, donde daba cuenta de encuentro entre el susodicho, Lezcano y Pedraza. Un pibe que tiene un blog copió la tapa y la publicó. Cuando los linces profesionales de El Pingüino vieron que a la ocasión se la pintaban calva y sacaron a relucir los colmillos con esa estrategia geopolítica de baldosa que tienen, en la mencionada web le cambiaron la fecha y la reunión había tenido lugar en el 2009. Hoy a la mañana localizaron al bloguero ultra K, como lo calificaron, y el borrego los mandó a la mierda: había copiado la tapa de ese diario tal como estaba porque le pareció interesante y cuando se armó la bronca le cambiaron la fecha en la web, él no tenía nada que ver y que le dejaran de hinchar las pelotas.
A la madrugada, también en Avellaneda, fue atacado a tiros el frente del domicilio de Alfonso Severo Enrique, 48 años, ex directivo de Ferrobaires que se desempeñaba como gerente de área en las oficinas del edificio de Plaza Constitución, y fue desalojado hace un año con otros compañeros por la misma patota que actuó ayer y que a su criterio lidera un tal Tressa con sus tres hijos, una banda autártica que trabaja para la Unión Ferroviaria en el negocio de los tercerizados. Muy lúcidamente analizó que este gran negocio de las cúpulas sindicales multimillonarias, peronistas desde siempre, es totalmente conocido y apañado desde el gobierno. Incluso recordó que cuando sucedió el conflicto con la expulsión gangsteril de él y sus compañeros pronosticaron que esto iba a tener un límite cuando apareciera un muerto: "Bueno, ahora apareció. Es este chico Ferreyra, pobrecito, y esperemos que la escalada llegue a su fin. Esta madrugada no sé cómo no hicieron un desastre con mis hijos y mis nietos, baleándome la casa." A esta altura es indispensable dejar consignado que un tercerizado cobra 2 mil pesos mensuales, 2,5 cuando mucho, los afilian de prepo de la UOCRA como si fueran albañiles y el básico de un ferroviario está en 7,2 mil pesos mensuales. En el colmo de la perversión, la cúpula yupie de lo que otrora fue el vandorismo, el miguelismo, el ruccismo y otros ismos de la eterna Burocracia Sindical se han organizado en cooperativas que bastardean a estas organizaciones porque son en realidad las patronales de los tercerizados y los que se quedan los subsidios que otorgan los cumpas que están en los respectivos organismos del gobierno actual, anterior y del que vendrá. Aparte lo sucedido en Barracas reedita el carcomido enfrentamiento de los '40 entre fachos y zurdos porque las contiendas internas de los perucas tienen una manera muy efectiva de resolverse por más que el cinismo oficial y sindical, ante las cámaras, sea revulsivo. Como todo el mundo sabe, un peronista no es ni yanqui ni marxista, pero que como indica la cruel obstinación de los hechos, al decir de los sajones, practican un macartismo letal que incluso es anterior al célebre senador yanqui Joseph McCarthy. Una tara que está de moda como son las redes sociales no podía tener ausentes a los sindicalistas peronistas y ayer se sacaron la careta los verdes, el mismo color de Moyano y de la Juventud Sindical en los '70, la puta, qué casualidad, les salió todo el veneno por los colmillos, amén de contradicciones a rolete en un vetusto como Juan Pedraza, que puso a su gente en River en primera línea aunque ahora Moyano lo esquive como culo a la jeringa. En un acto donde como muestra la foto Su Excelencia, en el colmo de la gronchada, posó para la posteridad con la gorrita y la T-Shirt de los que hicieron pupa la JP sobre todo a partir del 1º de mayo de 1974, que fue cuando El General dio la orden de darles duro a Los Imberbes. No contenta con semejante pavada después fue hasta la compu, publicó la foto y le puso en el colmo de la tilinguería twistera que cultiva con ahínco: "Quién me ha visto y quién me ve." Mire, doctora, para los que creen en otra vida, no 30 mil almas porque ni siquiera se sabe la cantidad de desaparecidos y exterminados en este país incierto, pero tenga por seguro que a más de uno le ha dado en el quinto forro.
El folklórico leit motiv oficialista de que este gobierno ha sido criticado por no reprimir las distintas protestas populares fue sacador a relucir ayer por Su Excelencia, hija de una dirigente sindical de los empleados públicos platenses. La réplica es feroz: el kirchnerismo no necesita reprimir porque para eso tiene a las patotas parasindicales, que son de vieja data, más ahora que se han dado el abrazo del oso con Hugo Moyano. Las policías federal y bonaerense les hacen zona blanca y todo queda en familia, efectivo y sobre todo impune.
Anoche, con toda su desfachatez, después de un acto en River Plate con varias decenas de miles de Masas Delivery, transportados en 4 mil micros, según le zampó el mismísimo Eduardo Duhalde, Hugo Moyano, el zar de las Obras Sociales que fue a visitar a la cárcel al cumpa en desgracia José Luis Zanola, se mandó otra demostración de fuerza y durante tres días inundó de basura a la ciudad de Buenos Aires y alrededores mandando a la huelga a los trabajadores del CEAMSE porque quieren nuevos predios para volcar los desechos. En su alocución en River sacó a relucir vieja literatura corporativista y junto a la compañía del matrimonio Kirchner reclamó para la cúpula cegegista cuotas en los tres poderes del Estado porque allí, según él, no se veían trabajadores. La réplica de Cristina chapoteó en lo lamentable: le recordó a su compañerito del alma que ella, desde los 18 años, tuvo que trabajar para estudiar y que fue empleada pública. Cris, por Dios, ¿desde cuándo en este país un empleado público trabaja en el buen sentido del término? De todas maneras la ofensiva peronista o lo que sea, en medio de este desmantelamiento y cóctel liberal-rosista, el puchero ideológico se completa con la exigencia moyanista de que los trabajadores no sólo tengan participación en las ganancias, un poquitito, como limosneó frente a un dirigente de la UIA en tevé, sino también tener acceso a la revisación de los libros contables, un pedido que fue exactamente como meterle un ají quitucho el occipucio. Los niveles de asquerosidad en que deambula sociedad argentina no sólo le valieron la cínica réplica que encantados, siempre y cuando los burgueses le puedan revisar los libros al sindicado de camioneros, la CGT y las Obras Sociales, sino que dejan para la última baza, esbozándolo sólo formalmente, que esa es una tarea de la AFIP donde la corrupción se hace un festival adornando inspectores y saben que en realidad Moyano quiere meter a los suyos para mojar también un poco el pancito en la patriótica tarea.
Cuando todavía faltan casi tres horas para el comienzo de la manifestación hacia la Casa Rosada de los partidos y movimientos de izquierda, más la CTA y otras organizaciones populares, están cortadas dos líneas ferroviarias, los subtes, y el Aeroparque prácticamente no funciona porque el personal de Aerolíneas Argentinas y de LAN Chile se ha adherido por la muerte del joven trabajador y estudiante de la FUBA asesinado ayer en Barracas. La efervescencia no parece corresponderse con la gravedad de un hecho lamentable y sí con un estado levantisco, de incordia, crispación, si nos atenemos al que acuño la expresión, el Guardia de Hierro en la Catedral, monseñor Berdoglio, mucho más peligroso que un estado prerrevolucionario ni nada que se le parezca. Las masas argentinas no están acéfalas. Mucho peor: están policéfalas y ningún grupo tiene ni siquiera un plan para llegar a la semana que viene, menos que menos un plan de país como no sea llenarse los bolsillos con los amigos, exactamente igual a lo que están haciendo los Kirchner, sólo que en ese caso cambiaríamos de apellido. Por este lado hay que buscar la condena al éxito que nos espera, según el Pitufo Duhalde, ahora acusado de sacudir el bote y donde si se cambia éxito por falta de futuro las cuentas cierran redondas.
No queremos ser originales, menos en momentos así, pero ¡ay, patria mía!, como dijo Beatriz Guido en último término.

Mariano Ferreyra yace a todo lo largo donde cayó. A la altura del hígado, la entrada del proyectil.

10.9.10

NI LA OLIGARQUIA NI EL IMPERIALISMO: ¡LOS MOTOCHORROS!


"UN SUICIDIO EN DEFENSA PROPIA"

La intrepidez y el aventurerismo no tienen nada que ver con el coraje y la valentía. Un poco se parecen, pero nada más. Para un país entrenado para vivir en una crisis crónica el momento, sin embargo, es delicado. El gobierno no necesita oposición porque se tiene a sí mismo. Y la oposición no necesita gobierno porque están lo más entretenidos en el Don Pirulero, donde cada cual atiende su juego y busca las mejores localidades para las elecciones del 2011. El discurso de anoche de Néstor Kirchner, en medio de la maratón oral que con su mujer han lanzado a diario, vapuleando por enésima vez a Daniel Scioli e intimándolo a que dé nombres y apellidos a los que le tienen las manos atadas en su lucha contra la inseguridad bajo ningún punto de vista resultó una novedad cuando lo tuvo los primeros tres meses de gobierno, en el 2003, como vicepresidente, y ni siquiera lo atendía por teléfono. Pero ya es demasiado.

Cuando algunos índices de consumo, recaudación fiscal y comercio exterior indicaban cierto respiro para la gestión Kirchner II, una ola de salideras bancarias a cargo de motochorros, el baleo de una embarazada a punto de parir y la pérdida del bebé, una verdadera maratón a cargo de colectivos como superpetroleros matando gente todos los días y unos medios masivos de comunicación tan o más desaforados se han agregado a una ofensiva gubernamental contra el Poder Judicial que cuesta creer. Después de exhibir el logro de haber acabado con una Corte Suprema menemista de 9 miembros y mayoría automática, puestos en sus lugares algunos miembros por una prestigiosa currícula académica, el redoblar los esfuerzos en el tema de los derechos humanos aunque con treinta años de tardanza hizo sapo con el Síndrome Blumberg en el 2004, con movilizaciones masivas contra el garantismo que le hicieron temblar la pera a todas las autoridades y ahora, anoche, el mismo Kirchner, abogado, se tira de frente contra los jueces que dejan salir a los delincuentes por la otra puerta de la ingresaron. En el medio, claro, instauró un Consejo de la Magistratura aprovechando el tiempito que tuvo de viento de cola y poner en los lugares vacíos personajes a su gusto y semejanza, sin contar con que cualquiera que se quisiera retobar tenía una pistola apuntándole que iba a ir a parar al banquillo de los acusados.

Si hace seis años el clímax se alcanzó con el asesinato del joven hijo de un ingeniero que resultó no ser ingeniero y se convirtió en referente del proverbial miedo de las clases medias, base social de cuanta fachistonada ha tenido lugar en el país, ahora resultó ser el mortal resultado de una salidera bancaria en La Plata, donde una joven embarazada fue seguida desde el banco donde retiró 10 mil dólares, atracada en el momento de llegar a su casa, casi en pleno centro de la capital bonaerense, y baleada en la boca, cuando estaba en el suelo y había entregado el dinero. La cesárea con que se indujo el parto no pudo hacer nada para que el bebé muriera antes de una semana y el Caso Píparo se convirtiera hasta ayer, en que a la mujer de 34 años le dieron el alta, en primera plana de todas las noticias. Hay siete detenidos ya con prisión preventiva y muchos más interrogantes de fondo. Primero, semejante cantidad de gente para tan magro botín y segundo que un marcador al que le dicen Pimienta, cuando cayó porque lo buscaban hasta los bomberos, lo primero que hizo fue buchonear las conexiones policiales de su jefe. La mujer es empleada del Ministerio de Seguridad de la provincia, nada menos, y a pesar de lo conmocionante del hecho no dejó de llamar la atención el despliegue que incluyó al propio gobernador, el ex motonauta Daniel Scioli. El marido se negó a mantener todo contacto con la prensa hasta que su mujer no saliera de terapia intensiva y cuando eso sucedió dijo al aire, nada menos que en Canal 13, del Grupo Clarín, que la máxima autoridad provincial le había confesado que no podía hacer nada porque tenía las manos atadas. El baldazo de nafta en medio del incendio se hizo sentir. Ayer la víctima fue dada sorpresivamente de alta, no volvió a su departamento con el argumento del impacto de encontrarse otra vez en el lugar de los hechos y con tantas otras cosas hirientes, como la habitación que iba a ser para el chiquito, la ropa, etc., pero antes de las dos horas la tevé interrumpía las trasmisiones ordinarias para dar cuenta de un operativo policial en el lugar ante la denuncia anónima que el agua de la casa estaba envenenada... Todo esto casi simultáneo con las órdenes perentorias del ahora diputado Kirchner al gobernador para que dé los nombres de los que le tienen atadas las manos. La línea argumental del Poliladrón era mucho mejor, tenía mayor jerarquía y sobre todo, verosimilitud y credibilidad.

La modalidad salidera bancaria a cargo de jóvenes motochorros constituyó a lo largo de este último mes una verdadera ola multiplicada por las facilidades de las cámaras de seguridad y la entrega del video a los canales de tevé. Inmediatamente los paneles contaron con especialistas, las cifras acumuladas eran alarmantes y anteayer, luego de cabildeos y retaceos de la banca oficialista, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley para dotar a las entidades bancarias de algunas medidas preventivas, pero donde es más el ruido para la única realidad vigente, como es la mediática, que para los hechos. Del mismo modo, los paralelismos con lo sucedido en 1985, cuando el asesinato policial de Adrián Scaserra (15) en la cancha de Independiente desató una maratón jurídica para tapar el supuesto bache legal y por unanimidad dieron a luz la célebre Ley De la Rúa que iba a acabar en poco menos de 48 horas con el flagelo, que se sepa, ni en el TXT ni en la reglamentación, se contemplaba el charteo cuasi oficial de unos 300 al Mundial de Sudáfrica bajo el formato de una ONG palanqueada desde el oficialismo sin tapujos. De entonces a hoy salieron dos leyes especiales más y hay cuatro proyectos durmiendo el sueño de los justos en algún cajón del escritorio de sus autores.

Sin temor a las exageraciones ni generalizaciones se puede decir que jamás en la historia contemporánea, desde el Martín Fierro, los jueces han recibido semejante garroteada. Violadores con condena a los que les da prisión domiciliaria en la casa de al lado del menor sodomizado, homicida quíntuple, nacido en España, condenado a perpetua, que aparece a los 13 años volviendo de su país natal y comienza a amenazar al único sobreviviente de la masacre sin que nadie atine a contestar por cuál motivo lo dejaron salir y, más todavía, cómo pudo entrar con semejantes antecedentes, cárceles y comisarías rebalsando de detenidos, juicios orales que terminan en batallas campales por la disconformidad de una de las partes ante irregularidades manifiestas y otras perlas han irrumpido como si fueran un caño roto. El telón de fondo son las manifestaciones, sobre todo el conurbano, a la hora de los telenoticieros, reclamando justicia sobre todo por la muerte y/o violación de menores.

La policía ya ni siquiera es cuestionada. Ni siquiera nadie se toma el trabajo de recordar que el encubramiento de uno de los nuevos zares de la tevé, el actor, director y productor Adrián Suart se debe a la teleserie Poliladrón cuando tenía nada más que 26 años y corría el año 1994. Desde el título nomás no necesita un ensayo semántico y semiótico para explicarlo, menos que menos que uno de los sesudos críticos intelectualosos del género. El subtítulo, ahora, visto desde el tiempo, es revulsivo: Una historia de amor... Para colmo, en un tire y afloje en las administraciones nacionales y ex municipales, la negativa a dotar al nuevo estado autártico de una policía propia llevó a la creación de una nueva que debutó con una PyME de escuchas clandestinas y a exonerar nuevos miembros casi como los que tomaba, dado que los antecedentes que sacaban a relucir eran, en el sentido estricto del término, antecedentes.


Es bastante parecido a la dislexia un gobierno que entre los megaindicadores del crecimiento industrial se regocije con la industria automovilística cuando es la mayor causal de muerte, un verdadero autoexterminio argentino, y el trazado de calles, avenidas y autopistas ha colapsado de tal modo que los canales de noticias tienen servicios informativos especiales no se sabe para qué, ya que ningún modelo de auto viene con televisor y si está prohibido usar el celular, lo cual no quiere decir que se lo respete, menos un modelito con acceso a Internet y mirar de reojo, por allí, tevé en vivo. Con gobernantes que han hecho un estilo hablar de inundación cuando el agua ya está en la cumbrera del rancho y reaccionar a todo con discursos, ser curadores de palabras, enojarse con la prensa no sin asistirles algo de razón, pero los caracteriza a ellos ser ponedores de titulitos, no cumplir y cualquiera se atiene a la propaganda oficial hay una Nueva Argentina paradisíaca montada por un equipo de especialistas en comunicación a costos siderales. El pobre Guy Debord nunca pudo pensar hacer 40 años que la mejor representación de su anunciada Sociedad del Espectáculo iba a tener su escenario en un país del fondo a la derecha, si se mira el mapa desde París.

Los dibujos del INDEC se van a pagar caros no tanto por los costos económicos que van a acarrear, sino por las hijuelas socioculturales que va a dejar. La mentira oficial con desparpajo no es moco de pavo. Hacerse una costanera de 6 kms. a orillas del lago Argentino para revitalizantes caminatas que saquen el estrés del poder, a un costo de 50 millones de dólares, deja la pista para Jumbos que el Chango de Anillaco hizo para exportar aceitunas a la altura de una travesura adolescente. Sería hasta gracioso si en el medio no se hubiera producido semejante ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres, la concentración del capital y la riqueza en pocas manos, sobre todo algunas nuevas de los amigos del Poder, y la droga se haya enseñoreado como un artículo de consumo diario, accesible a cualquier borrego del conurbano y en las últimas elecciones no hayan aparecido cheques provenientes del Delito Organizado.

La coyuntura es grave. Pero precisamente porque no es coyuntura sino estructura. La característica esencial del fenómeno, como es lo invertebrado, las reacciones disparatadas e inesperadas, se completan con la ubicación de la doctora Cristina Fernández como una de las diez mejores líderes del mundo. El aserto corrió por cuenta del último número del semanario Time y no hay por qué dudar de su honradez intelectual. Lo que sería bueno es que pusiera a la luz del sol los criterios utilizados para evaluar y llegar a semejante conclusión.

La exasperación, los insultos, el descrédito reemplazando al razonamiento, la facción a la tendencia o al disenso, el pasionismo a la elaboración crítica, indudablemente, remite a la primera etapa de la gesta peronista. Ahora es sabido por todos que la historia no se repite. El mayor problema es que se parece.

El título de esta entrada esta tomado de una frase textual de un barra brava de Vélez Sarsfield definiendo a la violencia futbolera y recogida por Ernesto Vadini, fallecido hace poco más de un año, en Crónica de una hinchada (1982), la única obra de ficción que mira el fenómeno desde adentro y nunca lo premiaron con viajes y entradas gratis.

18.8.10

"SI VAS PARA CHILE..."


Chile es un país singularmente trágico. Marino, minero y vinero por excelencia está prácticamente asentado sobre una placa geológica en constante desplazamiento del océano hacia el continente desde todos los tiempos. En el llamado Círculo de Fuego del Pacífico tiene el triste honor de encabezar mundialmente las estadísticas con las dos más grandes catóstrofes sísmicas de la historia del hombre: mayo de 1960 y febrero 2010. Hace medio siglo, en el término de 36 horas el sur chileno fue sacudido por más de 300 terremotos en el tramo Temuco-Puerto Montt, tres de ellos los de mayor magnitud que se llevaban registrados. Un maremoto se encargó de poner el broche al malestar del planeta. En la zona carbonífera de Lota-Schwager, con socavones submarinos, los derrumbes no asfixian a los atrapados con polvo, piedra y roca, sino que los ahogan en agua salina. Estaban en huelga con la patronal multinacional como se empezó a llamar con el neoliberalismo a las corporaciones norteamericanas prosiguió mientras se rescataban los cadáveres, se los velaba y bajo la llovizna negruzca se los llevó a pulso envueltos los féretros en pabellones tricolores y rojos. Al frente del cortejo, con la manija del primer cajón, iba un hombre más bien bajo, el pelo más ensortijado por la humedad: el senador socialista Salvador Allende. Cumplidores de las formalidades a muerte, como siempre, también a la cabeza, pero sin portar ningún cuerpo, iban los directivos nacionales del yacimiento, entre ellos su máximo jerarca. En medio del silencio sepulcral del momento se alzó una sola voz, solitaria, segadora, para ponerle nombre y apellido a la historia. Fue uno de los mineros sobrevivientes el que le gritó al máximo burocratón:
-Es dura, pues, la vida, señor González.
¿Para qué más?
Una tradición oral, basada en un humor un poco tétrico, aseguraba hasta 1973, dada la regularidad institucional, que gobierno que asumía el poder era saludado por un movimiento telúrico. En setiembre de ese año el desastre no vino de abajo, sino de arriba, en forma de misiles arrojados por la precisión de los Mirage de fabricación francesa. El remezón tuvo la magnitud suficiente como para sacudir al mundo. El Chacal se mantuvo casi dos décadas sin que el popular presagio se cumpliera hasta que por allí, a mitad de los '80, las energías tectónicas se encargaron de hacer saber que estaban remolonas pero no dormidas.
La gestión de la doctora Michelle Bachelet no fue saludada sino despedida por una catástrofe atroz. La asunción del multimillonario Sebastián Piñera se produjo entre despojos y con la cuenta de platos rotos impaga. El en la siesta del jueves 5 de agosto por fin se derrumbó parte del socavón de la mina San José, cobre y oro, un poco al norte de Copiapó, en el llamado Norte Chico. 33 trabajadores no pudieron salir y al momento de estarse escribiendo esto no se tienen noticias y los mejores augurios dicen que si las sondas llegan van a llevar varios días más y el acceso definitivo hacia donde están puede tardar varios meses, si es que lo intentan. Ya hay un proyecto de convertirlo en santuario.
El capitalismo no necesita que se le derrumbe más ninguna careta. Hace tiempo que no le queda ninguna. En los últimos tiempos lo signa el cinismo y la obscenidad. Los tardíos informes sobre la seguridad reinante en San José escuetamente se resumen en que el emplazamiento no podía estar operando. Era un ruleta rusa. Pero con los seis proyectiles puestos. La impecable instantánea registrada por un cronista gráfico de la agencia noticiosa española EFE, que es la que ilustra esta entrada, da cuenta de la historia singularmente trágica de Chile y los chilenos. Son su banderita al viento, en los comienzos del desierto de Atacama, donde de día hierve el suelo y a la noche la camanchaca, una neblina verde que se aposenta sobre lo arenoso, hace tiritar de frío hasta las piedras, el hombre espera al Claudio de la T-Shirt crucificada. Así suceda el milagro que se espera y desea la naturaleza intrínsecamente inhumana, antihumana del capitalismo, no va a cambiar. La desolación de los recursos, el no escatimar en gastos y explotación tuvo su representación lúdica en el primer videojuego con el boom informático de los '80: el insaciable PacMan. Y esta puñalada artera, que muchos todavía querrán atribuirle a una mala alquimia de sucesos incontrolables, sucede en momentos en que está en auge, muy cerca de allí, de los dos lados de la cordillera, la megaminería, la vuela montañas enteras con toneladas de explosivos, demuele el paisaje y lava los restos con agua pura de las napas subterráneas, reserva para la sed de los que ya se comieron todo en esta parte del mundo, mezclada con cianuro, cosa que lo que quede sea contaminado. Ya hay muchas miradas sobre Santa Cruz y lo que allí la minería significa.
Los anteriores a la conquista española ya tenían sabido y advirtieron que con la Pachamama no se jode. Menos que menos se la manosea y ultraja. Y el chileno solitario, esperando en el desierto con una bandera y una remera, ni es símbolo ni es emblema: es apenas un signo de lo que el apetito productivo ignora. De la consolita puesta inmediatamente abajo, que el siseo del viento no va a dejar escuchar con claridad, apenas un poquitito de música para acompañarnos en tanta soledad porque lo sucedido en Chile es chileno solamente para lo noticioso contingente en unos tiempos, empezando por el soporte donde estamos ahora asentado, fagocita datos e info en una carrera desesperada por la inminencia del final.
El Cuchi Leguizamón decía que "la canción es la única eternidad que tienen los pueblos". También lo único que por lo menos no se van a poder robar, aunque ya vengan haciendo a dos manos con los derechos.