16.6.05

«¡PA-RE-DON! ¡PA-RE-DON!»

¿TE ACORDAS, HERMANO, QUE MASACRES AQUELLAS?


El pasado 11 de junio, oficialmente, en un plan político de tratar de recomponer lo que viene descompuesto de antaño, el gobierno recordó lo sucedido como consecuencia del putch del 9 de junio de 1956, cuando con el coronel Juan José Valle a la cabeza un puñado de militares intentaron alzarse contra la autobautizada Revolución Libertadora que el año anterior había derrocado al segundo gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. A partir de este incidente, en épocas en que la gente miraba todo el día el cielo esperando el Avión Negro en que volvería El General como un nuevo mesías, los gorilas, nomenclatura ya oficial, pasarían a llamarse La Libertadura o Revolución Fusiladora.

El general Valle fue fusilado solemnemente, con el ritual de estilo en estos casos, en el patio de la vieja cárcel de Las Heras, donde otro tanto se había hecho años atrás con el anarquista Severino Di Giovanni y otros integrantes de la cúpula libertaria dura, en un acto de masas que rodeó el viejo edificio y lleno de pañuelos blanco el aire despidiendo el líder, mientras desde todo el mundo llegaban pedidos de clemencia y declaraciones de repudio. En este caso, los más conmovedor fue la carta que Susana Valle, en ese entonces una jovencita, hija del ajusticiado, hizo pública defendiendo el honor y la honra de quien consideraba había sido asesinado por ser un soldado leal al honor y la disciplina de cumplir con el rol esencial de una fuerza armada en un orden constitucional.

No en Buenos Aires, sino en el interior, donde fue capturado cuando pretendía ponerse fuera del alcance de sus perseguidores, también fue puesto contra el paredón el coronel Cogorno y otros militares de menor graduación. El hecho conmocionante fue la que pasaría a llamarse Matanza de José León Suárez, cuando ese sábado, a la hora en que en el Luna Park peleaban El Zurdo Lausse y el chileno Loayza por el título sudamericano de los medianos, uniformados irrumpían a sangre y fuego en una barriada pobre que no llegaba a Villa Miseria de esa zona, llevaban a todos los sindicados como negros o peronachos y con las luces de los vehículos encendían, las mataron peor que a perros. El hecho mereció una documentada reconstrucción titulada Operación Masacre, uno de los títulos más conocidos de Rodolfo Walsh, otras de las bajas producidas durante la tarea exterminadora y sistemática comenzada en 1976.

La elogiable y veloz capacidad de olvido que tiene la sociedad argentina en su conjunto contó con una valiosa colaboración dos años después, cuando en Cuba derrocan al dictador Fulgencio Batista y toman el poder Los Barbudos, entre quienes se encontraba un médico asmático argentino que en la fortaleza habenense de El Morro va a tener a su cargo el juzgamiento sumario y ejecución de cuanto criminal, corrupto y torturador encontraran. La documentación que ha quedado indica que por el famoso Paredón pasaron cerca de medio millar. Historiadores autorizados cuadriplican esa cifra al sumarle a los que fueron bajados cuando el grupo de élite del comandante Ernesto Che Guevara los localizaba y los iba a buscar.

De todas maneras, justicia popular y revolucionaria para unos, barbarie comunista opresora para los más, El Paredón quedó como patrimonio cubana y singularmente obra de un argentino-cubano. En Argentina, como siempre, no había pasado nada. Nunca pasa nada. Pero cuando una década y media después, sin Avión Negro, se produzca el tan ansiado y meneado regreso de El General, en el Puente 12 de la autopista Ricchieri, frente a una concentración estimada en por lo menos un millón de personas, con paramilitares y hombres de primera línea del Delito Organizado a nivel mundial, como el N° 2 de la French Conecction, que desde Paraguay regenteaba el célebre Papá Ricord, se va a producir otra masacre cuyo número final de víctimas es otra tómbola siniestra a la que estamos tan acostumbrados por ser tan magníficos.

Después no tardaría en llegar el célebre Proceso y los números estimativos de alrededor de 22 mil desaparecidos y 9400 víctimas oficialmente caídas en combate reconocida por la cúpula del Ejército de entonces, en un grueso y costoso volumen para uso doméstico y difusión en el exterior. En el medio quedaban los que fueron abatidos por el accionar de la guerrilla y hechos como la Masacre de Trelew, cuando se produjo la toma del penal y hubo un intento masivo de fuga de militantes de lo que El General llamaba Formaciones Especiales y que luego serían echadas de la plaza por imberbes, traidores y mucho más peligrosos que el imperialismo porque estaban dentro de las propias filas y atacaban a la columna vertebral del movimiento como era el sindicalismo de cuya cúpula habían sido dados de baja en confusos atentados terroristas figuras de la talla Augusto Timoteo Vandor, José Alonso y José Rucci, quedando para la conducción y consecución de los ideales Lorenzo Miguel, (a) El Loro.

Retomando lo sucedido en 1956, ya por entonces había sido enviado de vuelto a su domicilio particular el que parecía jefe natural de la revuelta, el general Lonardi, quien en una plaza tan o más colmada que en los actos oficiales que hicieron célebre al peronismo, el 26 de setiembre de 1955 proclamó la famosa fórmula Ni vencedores ni vencidos, la que quedó para los libros escolares y el guitarreo de práctico. Lo sucedió su parte, Eugenio Aramburu, quien en 1971 va a aparecer muerto en una quinta de Timote, a donde fue llevado en otro de los episodios más oscuros de la historia más reciente por un grupo montonero del que queda vivo solamente Eduardo Firmenich, (a) El Comandante Pepe, y donde hasta los gorilas más acérrimos, con información de primera fuente y amigos personales del que se perfilaba para presidente por la vía electoral, siguen jurando que el hecho fue tramado en el Ministerio del Interior de esa otra infeliz balandronada autobautizada Revolución Argentina y que encabezara el general Juan Carlos Onganía, (a) La Morsa, como osara llamarlo el semanario Tía Vicenta del humorista Landrú antes de ser clausurado y secuestrada la edición por ese motivo.

A la hora del famoso perdón, indulto o conmutación de pena que tiene todo presidente, para casi todos para nada casualmente, Aramburu no se encontraba en Buenos Aires y había delegado el cargo en el vice, el almirante Isaac F. Rojas, señalado desde siempre como el máximo instigador de llegar a esas instancias últimas y famoso por su odio cerval al peronismo, todo lo que se pareciera u oliera parecido.

14.6.05

DESPUES DEL DULCE, SIEMPRE UNA DE QUESO

LA HISTORIA POR PARTIDA DOBLE


Con gran sentido de una puesta en escena si no pensada, tampoco por eso tan improvisada, mientras a mediodía con lógico alborozo se festejaba la muy tardía decisión de la Corte Suprema de la Nación (7 a 2) de declarar inconstitucionales el Punto Final y la Obediencia Debida, a las 19:38 lograba la libertad condicional Omar Emir Chabán, una pústula del sistema implantado, supuesto empleado de sí mismo y máximo responsable de la masacre de República Cromañón el 30 de diciembre último, con 193 muertos, un gobierno en jaque y clara connivencia entre un sistema inútil y corrupto de funcionarios y policías.

Las dos décadas de retraso muestran, en la crueldad de los números, que de un aparato represivo estimado en unos 12 mil efectivos para llevar a cabo un estudiado y casi perfecto plan de industrializar la muerte y los tormentos en todas sus variantes, ahora, aparentemente reinstaurado el reino de los administradores de justicia independientes, van a poder ser sentados en el banquillo de los acusados unos veinte uniformados en actividad y, cuando mucho, entre 400 y 600 retirados, entre los cuales se destacan figuras que fueron demonizadas no sólo por las rencillas internas que los desbarrancó como el régimen más nefasto, sino para con operativos de inteligencia en una sociedad mediatizada y espectacularizada, centrar en el clásido individualismo argentino un fenómeno sociocultural y político de muy larga data.

El ex presidente Raúl Alfonsín se vio obligado a salir al cruce y tratar de salvar la ropa de lo que le tocó jugar al respecto y reivindica justamente su estrategia del tiempo para, insiste, cumplir el único objetivo loable: salvar la democracia. Esta estaría ahora, por fin, a salvo. Algo que podría emocionar si por tal omitimos los 160 mil millones de deuda externa, más de la mitad de la población infantil con hambre y otro tanto de todas las edades por debajo de la línea de la pobreza, un 15% oficial de desocupación plena que se duplica si se toma la subocupación más los profesionales del desempleo, un sistema de salud pública y educación desvastado, y una economía desarticulada que al primer asomo de querer reaccionar el aparato productivo el apoyo energético hace agua por los cuatro costados.

La libertad condicional de Chabán, irracional y antisocial desde donde se la mire, fue lograda gracias a la caución de propiedades por unos 150 mil dólares y la mudanza de un acusado oficialmente con prisión preventiva por homicidio simple múltiples, entre otras lindezas, hasta que se lleve a cabo el juicio oral. El singular personaje, ridículo, grotesco, que por afán de dinero y labilidad oficial metía 4 mil personas que ululan y tiran bengalas en un lugar habilitado para mil y no para dar recitales, estaba protegido impositivamente por un glacís de cartoncitos pintados de las empresas ahoras llamadas off shore y que antes se llamaba testaferros o cabezas de turco.

El mencionado, que fue mostrado en videos promocionales donde dando muestras de su vocación por el patetismo, afirmaba que en esta sociedad, en este momento, lo único que interesa es el dinero, se fue al departamento de su mamá, en la localidad de San Martín, donde fue concejal peronista su hermano, a cargo de la barra del boliche y hasta el momento limpio de polvo y paja.

La declarada inconstitucionalidad, sin menguar el mérito del estoico heroísmo de los organismo de derechos humanos, su emocionante alegría y además, es en los hechos apenas un gesto en la Sociedad Espectacular. Lo real de la Argentina es un corrupto y corruptor volviendo al útero materno bajo la cobertura de un infernal operativo policial, un barrio que sólo le importa su tranquilidad y el franqueamiento de que la justicia de clases es la única que rige.

Y ni qué contar si se recuerda que alguno se mandó el pleonasmo de que la única verdad es la realidad...

«¡ESE, ESE, ESE! ¡LA BARRA DE PUGLIESE!»

ESTE AÑO SE CUMPLE EL CENTENARIO


El próximo 2 de diciembre Osvaldo Pedro Pugliese hubiera cumplido 100 años. Los festejos para honrar la memoria de uno de los sonidos inconfundibles de Buenos Aires ya han comenzado. Entre otros tantos actos anda gente por los barrios, como hace poco pasaron por el café Margot de Boedo, juntando firmas para que el gobierno de la ciudad decida para ese entonces cambiar el nombre de la estación Malabia de la línea B por el del autor de Recuerdo, La yumba y Negracha. El homenaje tardará su tiempo, como siempre, pero llegará. Ver.

Ocurre que el nombre no sólo remite a recuerdos más que cuestionables, sino que la estación mencionada está a metros de la ahora Scalabrini Ortiz, ex Canning, con Corrientes, a metros dee donde para el lado del oriente se abre Drago y en la plazoleta triangular los vecinos han levantado el busto que lo recuerda y todos los días sus viejos camaradas le ponen frescas flores rojas. Es que además de haberse criado a pocas cuadras de allí, sobre la vieja Canning al 400, casi enfrente del pequeño monumento estaba el negocio de su padre, el viejo flautista de tríos tangueros de principos de siglo y el solar donde Osvaldo terminó de componer Recuerdo.

Si Buenos Aires tiene un recoveco puglieseano es ésa esquina, esas cinco esquinas en pleno corazón de Villa Crespo. Vamos, che, a moverse que no hay cómo devolverle todo lo que Pugliese hizo por sus semejantes.

UN FUTBOL CON REBOTES TRAGICOS

UN MUERTO Y UN MUTILADO EN EPISODIOS NO MUY CLAROS


El joven arquero de la reserva de Independiente y la selección nacional de su categoría, Emiliano Zapata, de 17, quien conducía en Volkswagen Gold a las 02:50 del lunes, acompañado de otros menores, entre los que iba su novia y su hermana, bajando el Puente Pueyrredón se incrustó en la culata de un semirremolque y las heridas que sufrió en el cerebro por lo pronto le comprometieron seriamente un ojo, las secuelas neurológicas son difíciles de prever y pusieron en riesgo su vida y del futuro promisorio en el terreno deportivo mejor ni hablar.

A hacer declaraciones salió su manager (sic), cuando tratándose de un menor de edad los tratados internacionales al respecto prohíben su explotación económica. Aparte, proveniente de un hogar humilde y común de la zona de Avellaneda, el valor del auto que conducía son indicadores que a un menor, por más emancipado que estuviera, se lo debe mantener dentro de ciertas pautas.

Más o menos a esa misma hora, en Corrientes y Gurruchada, del barrio de Villa Crespo, un ciudadano argentino de 39 años fue muerto a balazos por el comerciante chino dueño del bar, que disparó el cargador de la automática 9mm y, al parecer, en un hecho más que lo oscuro de la hora, otro chino no habría alcanza a hacer uso de otra arma considerada calibre de guerra.

Al muerto las cámaras de tevé lo mostraron envuelto en la bolsa negra, al pie de una mesa de pool y fue sindicado como activo mienbro de la barra brava de Atlanta, que acababa de perder la final con Deportivo Morón para ascender, y estaba en compañía de sus hijos menores. El motivo de la reyerta, siempre al decir de informaciones oficiosas, recogidas al pasar, debido al silencio oficial, fue que la víctima fatal se habría negado a abonar una botella de cerveza que había consumido o que en la liquidación final consideró que había una botella de más y el oriental, que fue detenido, al igual que su compatriota, tal vez por diferencia de idioma, sacó la cuenta con una botella de más.

La intervención policial, tardía, como siempre, sin embargo fue oportuna en materia preventiva porque los escasos testigos y paseanderos a esa ahora por esa zona estaban dispuestos a que el planeta quedara con dos chinos menos.

INOCENTE COMO UN QUERUBIN

LOS CHOLULOS SUSPIRARON DE ALIVIO


Por fin, después de una larguísima y angustiada espera de una semana, la docena de miembros del jurado que debían decidir si Michael Jackson debía quedarse en chirona por lo menos entre una década y dos, acordaron que era más inocente que un querubín. El personaje se había mandado desplantes varios, como presentarse en piyama y chinelas, hacer correr a último momento todo tipo de versiones sobre su suicidio, internación por estrés, fuga a Francia para evitar la condena y demás, pero apareció con su figura fantasmagórica en una limousine que ni los grandes jerarcas internacionales usan, con anteojos negros y todo su aspecto patético de negro decolorado y reacondicionado de acuerdo al resultado de cantidad de cirujías.

Los cargos volvieron a apuntar, centralmente, contra ciertas desviaciones en su conducto sexual con objetivo en menores. El artista, cantante y bailarín, que marcó una etapa primero por sus dotes y luego cuando comenzó con una transformación en busca del ansiado blanco, asoma como un fenómeno no estudiado, lo mismo que su idolatría.

10.6.05

¿LES FALTA MEMORIA? ¿Y SI AGREGAN RAM?

LA TEVE ES AHORA; DESPUES LE FALTAN RECUERDOS

El salteño y socialista Carlos S. Fayt lleva 22 años como miembro de la Corte Suprema y tiene 86 de edad porque nació en febrero de 1918. Los movileros de la tevé que últimamente lo tienen como cliente exclusivo, miembro del elenco estable, se empecinan en decir que tiene 84. ¿Hizo bien cuando no los dejó entrar en Tribunales porque la camarita no es un medio de comunicación y encima les escribió un libro para demostrarlo?

Su nombre para el máximo tribunal del país comenzó a sonar junto la figura entonces en alza de Raúl Alfonsín y la catarata de muertes en las tribunas, luego de la rendición en Malvinas, lo encontró haciendo prensa hasta en La Voz, el matutino que con algunos dinerillos de la guerrilla regenteaba el finado Vicente Leónides Saadi y de abrazo derecho, pistola 9mm al cinto paseándose por la redacción, su comprovinciano Angel Luque, El Gordo viejo, porque después vendrá el Gordito en todo el zarandeo de María Soledad Morales.

Como el doctor Fayt también mostró siempre su afición por la sociología, doctoralmente repartía interpretaciones sobre el mencionado fenómeno violentista con el argumento que eran reflejo de la época atroz que se acaba de pasar, y como el periodismo compra cualquier buzón y después ni siquiera le cambia el envoltorio, nadie se acordó de recordarle que las mencionadas ya tenían chapa en 1959 y que en 1967, en los mismos Tribunales que él ocuparía desde tan alto cargo, habían metido la mano hasta el fondo del pozo, por única vez, y encontrado de qué se trataba, a quiénes servían, cómo y cuánto les pagaban, cuál era su función.

En 1986, la Fundación Konex, una institución sensible a todo lo que suene y sea establecido, le otorgó el Premio de Platino en el rubro Ciencias Políticas. Más allá de cualquier otro juicio de valor, era su consagración. Como integrante del máximo Tribunal jamás encontró reparo alguno a la inconstitucionalidad de las leyes del Punto Final y la Obediencia Debida. Es más: el martes 14 de junio del 2005 fue el único de los 9 miembros que votó en contra de la esperada, demorada y masticada decisión. Los otros dos sobrevivientes que quedaban, el recién renunciante Belluschio se abstruvo prudentemente, a punto de irse, y Petracchi, presidente del cuerpo, dio una vuelta campana y lo que ayer era constitucional hoy ya no lo es. Pasaron apenas dos décadas. Como en el tango que cantaba El Morocho, veinte años no es nada y febril la mirada...

El desbarranque de su camarada en la internacional socialdemocráta, en 1989, virtud de un a todas luces golpe de Estado marketinero, no lo afectó en su estabilidad. El desembarco de tropa de los llanos de La Rioja tampoco. Menos el adosamiento de comensales en la mesa. Más aún, en pleno apogeo del corso menemista, un despelotito por acá, un quilombito más allá y una corrupción larga que baja y se pierde, el doctor Fayt llamó a conferencia de prensa en el Palacio que está frente a la plaza Lavalle y no permitó el ingreso ni de cámaras ni de movileros. «La televisión no es un medio de comunicación», hizo saber a través de portavoces. Los adalides de la libertad de expresión, derechos humanos, a la información, libreempresismo y demás, intentaron algún que otro vagidito, pero en lo fundamental se fueron a baraja. El Martín Fierro, digan lo que digan, sigue vigente: «Hacete amigo del juez y no le des de qué quejarse./ Siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse...» Y sigue con lo de la telaraña que entrampa animales chicos, pero que los grandes la pasan como alambre caído. Para colmo, al tiempito después, con el sello de una más que tradicional editorial en materia jurídica como es Depalma, hizo su aparición La omnipotencia de la prensa. Su juicio de la realidad argentina y los Estados Unidos. Ya era 1994 y el horno no estaba para bollos. Afanar, sí, todo lo que se quisiera, pero no darle al contundente volumen, bien grueso, donde se pretendía demostrar racionalmente que efectivamente la tevé no era un medio de comunicación masivo.


La estampida del Chupete, el corralito, una devaluación del 300% ya hace tanto tiempo que tampoco nadie se acuerda. A los tumbos y más por miedo a lo peor que por otra cosa, fue llegar al sillón de Rivadavia de un ex escolta de la Tendencia, el santacruceño Néstor Kitchner, y no tardara en tocar a degüello vía cadena nacional, sin tomar en cuenta que la tevé no es un medio de comunicación, y entraron a rodar cabezas. El primero en pasar a pato de la boda fue Nazareno Cruz y el Lobo, no justamente en la versión del peronista Leonardo Favio, sino un ex policía de la tierra de Facundo y el Chacho con un carrera meteórica y maravillosa, como hubiesen dicho Borges o Bioy Casares, cualquiera de los dos, total eran a cada cual más gorila. Se sabía que la cosa daba para más, en Argentina se tarda pero cuando se empieza no se anda con chiquitas y para colmo no va que por esas circunstancias le toca ocupar temporariamente la presidencia, y el doctor Fayt, desde el primer día, como si nunca hubiera dicho nada, pasó a ser una estrella invitado de cuanto noticiero de tevé ande por ahí, aire, cable, lo que sea.

Siempre circunspecto, amable, conciso, para nada petardista, como si acá no hubiera pasado nada. Rigurosamente parejo como tenista sueco. La Argentina está hecha con tantos olvidos que un día se va a levantar, no va a recordar que una vez quiso y pudo ser país y se va a convertir en una pompa más del poeta español. Nunca nadie recordó el episodio ni el tratado, si cambió de parecer o el parecer lo cambió a él, si es otra la tevé o ya los medios de comunicación no son tales, sino apenas un cuarto, lo cual sería francamente una exageración imperdonable en alguien tan medido como el salteño socialista.










9.6.05

A ARCHETTI NO LO OLVIDAN EN SU PAGO NATAL





MUERTE DE UN SANTIAGUEÑO EN NORUEGA

Esta mañana murió Eduardo Archetti en Oslo. Antropólogo y sociólogo itinerante, como gustaba presentarse.

Mas allá del merecido reconocimiento internacional a sus aportes académicos, era, sobre todo, un prodigioso escritor. Los mundos de sus narrativas fueron enriqueciéndose y ampliando con el paso de los años: los campesinos y chacareros, los rituales de la cocina y la comensalidad, los misteriosos procedimientos de la escritura antropológica, las diversas patrias del deporte, las ceremonias del tango, la construcción de la masculinidad, el destilado de malbec como afirmación cultural, las certidumbres y perplejidades de la identidad nacional.

Quienes tuvimos el privilegio de frecuentarlo queremos dejar testimonio de algunos datos para un perfil de su fisonomía espiritual: Lali Archetti era un personaje entrañable, generoso como nadie, degustador y orfebre de exquisitas comidas y tragos inolvidables, que publicó un libro de poemas, Las líneas, a los dieciocho años, y que siempre sostuvo que la poesía constituía un recurso de conocimiento inagotable y la única forma expresiva que no podía ser desgastada por el tiempo.

Sus amigos varones siempre fuimos un tanto envidiosos de su magnético poder de seducción con las mujeres, cuyo logro máximo fue, sin duda, su bella esposa Kristi Anne, que además es talentosa y habla un sorprendentemente perfecto español con acento santiagueño.

Sus restos serán sepultados el lunes en Noruega, y seguramente Lali estará observando atentamente y tomando nota de los rituales y ceremonias de sus exequias.

Desde esta cuarto situado a dos cuadras de la casa donde transcurrió su infancia y adolescencia, extiendo una mano y deposito sobre su tumba una florecida rama de Santa Rita del otoño del norte de Argentina.

Carlos Virgilio Zurita
Universidad Nacional de Santiago del Estero
Junio 5 del 2005

[N. de la R.] Este TXT circuló originalmente vía mail entre colegas y comprovincianos. Un amigo común lo reenvió hasta El Tío Sol y por la misma vía se solicitó la correspondiente autorización al autor para hacerlo público y tratar de ganarle al tiempo esa pelea tan dura que es la muerte. Con amabilidad, sentimiento y fina gentileza la respuesta no se hizo esperar. El doctor Eduardo Pedro Archetti se merecía algo así porque no perdió la tonada hasta el último estertor y su pago natal fue una espina en el alma que no se pudo sacar nunca a pesar de una rutilante carrera académica, las panzadas de fútbol con colegas europeos de todo el MCE en Glasgow para todos los clásicos Rangers-Celtic, las idas a Milán a ver las superestrellas de Berlusconi o disfrutar de Enzo Francescoli en medio del Estadio de los Príncipes, en el paquetón y parisino Bois de Boulogne. Nuestro agradecimiento en este caso es doblemente especial.

C.Q.C. TIENE QUE SER C.Q.C. A MUERTE

SI DE DEJAR A LA GENTE COMO TARZAN, EN BOLAS Y A LOS GRITOS, SE TRATA...




Uno de los integrantes del staff que compone el programa que regentea Mario Pergolini, en sus años más mozos, no muy lejanos, tuvo otras inclinaciones. Pasó por la Escuela de Inteligencia de la SIDE porque pensaba ser eso que sale de ahí. Se desconoce que lo llevó a cambiar de rumbo, corregir el rumbo o, en el fondo, elegir el correcto, salvo que bajo otro formato.

El reconocimiento y recuerdo vino por parte de un profesional que tuvo un fugaz paso por el famoso edificio tan cercano a la Casa Rosada y la Catedral como lejano a los intereses populares, en uno de los dichosos intentos de los bien intencionados de tratar de cambiarles en algo las circunvoluciones cerebrales a los futuros aspirantes a buches metiéndoles Instrucción Cívica o Educación Democrática en el bocho.

Viéndolo desempeñarse en el desenfado del programa mencionado o en las producciones especiales de Cuatro Cabezas, el miniemporio televisivo levantado por uno de los hijos dilectos de la ideología y la estética de Gerardo Sofovich -en este caso el de tinte más progre, porque el otro Marcelo Tinelli, no sólo es el más derechoso sino el más percudido-, resulta extraño ver la gracia impertinente, insolente, de quien dejó la vocación del ojo de la cerradura por exponerse a la ferocidad pública y también a la de algún entrevistado, cuando no al desdén y desprecio, pero por sobre todo al temor de ser trasegado por una máquina de ridiculizar a cargo de piolas y cancheros profesionales y muy bien rentados.

En todo caso, la fauna de esa célebre institución también tiene otras perlitas. Más de uno se queda con la tarasca abierta cuando ve en la Obra Social de la UTBA a Monsieur Champagne, como lo bautizó el desaparecido semanario Somos, en virtud del affaire de la extorsión al sanatorio Güemes, al agente activo que era secretario de Derechos Humanos de Ramón Saadi, poseedor de un fundo donde cultiva y cosecha limones muy cerca de la capital, y diseñador del modelo de lo sucedido con María Soledad Morales, devenido en supuesto periodista con credencial que lo acredita como tal extendida por el centenario matutino La Nación.

¡¡¡Maaamá!!!

«SI SE CALLA EL CANTOR...»

«...CALLA LA VIDA»


El aglutinamiento derecho entre el ex radical y ministro delarruísta Ricardo López Murphy (nada que ver con las dichosas leyes, ojalá) y el ingeniero Mauricio Macri, heredero de un para nada despreciable holding, presidente de un (hasta ahora) exitoso Boca Juniors SA y largado a la arena políca con vocación presidenciable por las facultades extrasensoriales del en su momento todopoderoso Carlos Saúl I° de Anillaco, tiene en su staff de asesores de imagen, divulgadores, publicidad, prensa y otras actividades afines a un personajes no menos singular.

Se trata de Fabián Matus, el único hijo de la maestra tucumana, ex cantante tucumana de boleros y mucho más conocida como folklorista Mercedes Sosa y el ya fallecido guitarrista y compositor mendocino Oscar Matus, quien en su momento fuera custodio personal de un promisorio legislador frondicista en la provincia natal de ambos y que al abandonar esos pagos políticos, deviniera en poeta, luego en letrista de folklore con la música de su fornido acompañante, lanzara el Manifiesto del Nuevo Canto, ganara el Premio Casa de las Américas con el poemario Ahí va Lucas Romero y tuviera una vasta trayectoria literaria. Se está hablando de Armando Tejada Gómez.

El encuentro de los tres, dejando de lado sentimientos aparte, fue objetivos comunes como, primero, ser ardorosos y encendidos militantes del Partido Comunista y encontrar en la renovación de un ya vetusto cancionero folclórico la razón de ser. En los precarios escenarios de las peñas de Buenos Aires de entonces la gran figura era el poeta, acompañaba en guitarra los recitados el fornido Negro Matus, con su cara achinada y marcas de viruela, y más atrás, chiquita, flaca, para colmo embarazada y casi tapada por el legüero con que se acompañaba y le dejaban cantar algunas letras del cancionero del dúo de letrista y compositor, la Negra Sosa empezó a ganar en consideración.

A poco de nacido Fabián, la pareja que arrastraba como otro integrante a una hermosa adolescente del primer matrimonio del Negro Matus, se separó, la Meche ya había sido detectada y grabó su primer LP como solista, la tapa a cargo de Raúl Castagnino, un plástico que se había hecho célebre por su ilustración del Martín Fierro de EUDEBA y sus famosos caballos, también inveterado militante comunista. En 1965 las barreras macartistas de Julio Maharbiz, (a) Marbiz, califa supremo en el todavía enclenque escenario de Cosquín, no pudieron con el gesto del ultraexitoso Jorge Cafrune, quien a micrófono abierto y de manera imprevista le cedió su espacio a la Negra y sus guitarristas, lanzándola a la que sería su consagración definitiva. Cosquín no de la dejó bajar nunca más del Olimpo y la esperaba el mundo.

Lo demás es muy conocido. Fue simplemente Ella. El exilio, el hostigamiento y demás no pudieron con una consideración mundial inamovible. Su retorno en 1982 fue un hecho que excedió largamente lo artístico. Su alineamiento extrapartidario junto al entonces candidato Raúl Alfonsín no llamó la atención de nadie. Su traspaso, junto a otro ex comunista como Horacio Guarany y otros que ni siquiera vale la pena nombrar, a apoyar el Síganme que no los voy a defraudar, además de la defraudación generalizada posterior, muy posterior ya que desde el primer momento se veía a la legua que era una crónica de otra defección anunciada, ya fue un anticipo de otros trastabillones que se perdonan porque a los ídolos se les perdona todo.

Otras actitudes políticas que también la fueron alejando de las viejas banderas, más una salud cada vez más resentida y el alejamiento brusco, casi brutal, de los escenarios por ese motivo, han convertido en anecdotario una trayectoria consolidada. Durante su primera etapa de consagración el joven Fabián, su único hijo, hizo las veces de representante. Ahora, divorciado de su primera esposa, hombre maduro, padre, portavoz oficioso durante la reciente internación repentina de su madre, resurge en esta nueva faceta de un país que no cambia si no en la medida en que la gente es tan distinta que de un pasado frágil, clamoroso y consignista, quizá lo que está haciendo es retornar al verdadero, al que luce los yelmos de los primeros conquistadores que desembarcaron por estas tierras.

8.6.05

¿LO HABRAN PREMIADO?

SE LLEVO HASTA LAS ACTAS

Germán Cáceres está más contento que un churumbel. Resulta que se presentó a un concurso de cuentos de literatura infantil (novela) en el género ciencia ficción, organizado por la editorial AudioLibro, una casa que edita libros electrónicos multimedia, pero que permite al autor que si quiere, luego los publique en papel. El jurado no sólo encontró que era merecedor al Primer Premio sino que además encontró, cosa de no dejarlo con una pata sola, darle también el Segundo Premio.

Lo escueto de la información no deja saber si había más o decidieron cortarla ahí cuando vieron que el mencionado atracaba en la puerta con un camión y el container, dispuesto a llevarse hasta el jurado con mesa y todo. La noticia nos produce alegría por Germán, obvio, pero también es una seria advertencia para los que apetecen presentarse a este tipo de lides. De aquí en más, previo hay que cerciorarse si Cáceres es de la partida porque cuando mucho, con esfuerzo, pueden sacar el tercero o una mencionsita de morondanga, si es que las hay.

Ahora, desde aquí, como premio consuelo, ya que estamos, si quieren una antología bien fetén de ciencia ficción, realizada por Germán Cáceres, donde se incluye un trabajo suyo, totalmente gratis, en formato electrónico, con los mejorcitos de la especialidad, no tienen más que hacer clic en el link subrayado y a la bolsa. Ahora, de por sus incursiones en el género policial, tiene otra muy buena antología con otro cuento suyo, también se puede bajar gratis en formato electrónico con sólo hacer clic en este otro subrayado.



No acepten imitaciones y guarda dónde y con quiénes se presentan. Están avisados.

7.6.05

MURIO EDUARDO PEDRO ARCHETTI, (a) El Lali




SEGUIRA SIENDO EL CIENTIFICO SOCIAL MAS IMPORTANTE Y ORIGINAL DEL ULTIMO MEDIO SIGLO


El pasado domingo 5 de junio, en Oslo, capital del reino de Noruega, en cuya universidad era profesor full time de Antropología Social, bordeando los 60 años, como consecuencia de una tumoración maligna en el aparato intestinal, borgiana, cortazarianamente, falleció el santiagueño Eduardo Pedro El Lali Archetti, sociólogo de la UBA y licenciado en Ciencias Políticas en La Sorbona, el científico social argentino de mayor relieve y originalidad de las últimas décadas, particularmente por sus estudios sobre la masculinidad y los códigos de honor en el tango y los cantitos de las tribunas futuboleras. (Para ver una bibliografía más o menos completa deste autor hacer clic en el subrayado.) A fines del siglo pasado, en tren de remozarse y quitarse las tradicionales jinetas que la han orlado y deshonrado, la Academia Nacional de Historia la emprendió con una nueva versión oficial de nuestro pasado. Fue cuando el miembro Tulio Halperin Donghi propuso que se añadiera al deporte como disciplina fundamental y fundante en nuestra vida cotidiana, materia prima de la macrohistoria y también poseedor de una historia y de una cronología propia, como le adjudica Pierre Bordieu. No recibió elogios, precisamente. A tal punto la resistencia de los atávicos que puso como condición que se aceptara la propuesta innovadora bajo apercibimiento de presentar su renuncia indeclinable. Ahí sí, una vez conseguida la aprobación a regañadientes por la incursión del olor a traspiración y trementina en claustros tan sagrados como vetustos, el académico no dudó en proponer también quién, a su juicio, tenía que ser el autor de ese material primero y fundamental. A Archetti lo sorprendió mal parado la nominación: -Por un lado, no se puede negar, uno se siente orgulloso -confesó a los más cercanos en una de las visitas periódicas a Buenos Aires-. Pero por otro también es cierto que me hizo sentir un poco cadáver, que me empezaban a salir las telarañas y me convertían en fósil, ya con ese olor del zumo viejo de los claustros, cuando todavía creo puedo vivir un poco más. En el encuentro personal con Halperín, quiso saber los motivos que había tenido éste para señarlo de esa forma: -Nunca voy a olvidar, doctor, el examen que rindió cuando fue alumno de mi cátedra. Me llamó la atención no sólo los conocimientos, sino su visión de la historia para alguien que quería ser sociólogo. Y le soy muy sincero: he seguido su carrera, artículo a artículo, paper a paper, en Europa, y no sólo vi que aquella no era una simple impresión. No puede ser otro el que tenga que hacer este trabajo. Nacido en Santiago del Estero capital, el único hijo varón de un médico patriarcal y caudillesco del partido de Alem, El Lali se licenció en sociología en la UBA, donde también integró la selección nacional de fútbol como marcador lateral derecho. Desde muy chico, a despecho del cariño intransferible por el pago natal, el padre había sido muy concreto con respecto al futuro que le podía esperar en esa provincia (mejor ni hablar, por más mistol, aloja y chacareras que se le pusiera), incluso hasta Buenos Aires podía resultarle estrecha, a alguien que ya mostraba inclinaciones tan decididas: Francia fue el destino anunciado. En 1968, más encima con toda la cobertura de un amor juvenil como compañía, se fue a un París revuelto e incandescente, a estudiar Ciencias Políticas. No regresaría nunca más. Se quedó afincado en el Viejo y Primer Mundo para siempre. Pero como peso muerto de su historia personal le quedaría una tonada provinciana que no lo abandonó hasta el último día, el cariño infantil por el Estudiantes de su pago natal y su adscripción posterior a River Plate, a las gallinas, en una doble militancia que sería materia de más de una profunda reflexión en la edad madura y duplicidad insalvable que adjudicó a la vigencia de que nacional, en la Argentina que no es otra cosa que un gran partido de fútbol, es la hegemonía a rajatabla de la que Atahualpa Yupanqui calificara de Ciudad Gringa y que él -en el para quien escribe esta nota, es de lejos su mejor y más logrado trabajo- la motejara a Buenos Aires como la Capital de la República de la Pampa Húmeda. El Puerto Unico, en otras palabras, y su matizada variedad de patios traseros. En París fue donde conoció a la espigada y muy hermosa Kristi Anne Stolen, una antropóloga noruega, hija de exportadores de bacalao y nacida en una islita paradisíaca en medio de uno de los tantos fiordos del norte de la península escandinava, donde el mar gris y frío es más frío y gris y la noche larga es más noche y más larga. Resulta imposible acceder realmente a la intimidad de pareja alguna, pero no sería nada raro que El Lali haya transado jugar de visitante, incorporarse a la Universidad de Oslo donde ella ya era docente y llegaría hasta la actualidad a uno de los puestos académicos más altos y jerarquizados, a cambio de preservarse a todo trance su cotos privados de caza, la materia de todas sus preocupaciones, tanto inmediatas y pasionales como reflexivas: el fútbol y el tango. Las mujeres de todas las latitudes suelen hacer gala de mayores aptitudes para la concesión. Porque para alguien proveniente de un origen cultural tan disímil, la sola mención de ambos; es más, no ya el fútbol, que goza en esos niveles sociales y latitudes de la peor de las consideraciones, sino el deporte todo, como buena intelectual ortodoxa, le tuvo siempre un rechazo visceral. De la pareja nacieron dos hijos: Alexandra y Cristopher. Ella sigue siendo bailarina profesional de tango; el querubín llegó a ser campeón juvenil europeo en varias especialidades de las Olimpíadas de Invierno. Lo que se hereda no se hurta y no figura en las bibliotecas. Mientras que en Europa no tardó en ser incorporado al Gran Slam de las ciencias sociales, no habiendo prácticamente congreso, simposio o encuentro que no lo contara como invitado, en Argentina su consideración prácticamente nunca salió de un pequeño grupo, salvo el último tiempo, cuando su ya comentada incoporación a la historiografía oficial y la publicación en castellano de su obra más ambiciosa, de mayor envergadura, como es Masculinidades. Fútbol, tango y polo en la Argentina, editada en castellano en el 2003, fueron registrados en los muy sensibles scanners de los que no dejan pasar novedad que suene a importante. Se quedarían en las enunciaciones, por supuesto. Porque la versión primera fue en inglés, cuatro años antes, a cargo de la Berg, de Oxford, Gran Bretaña. (Ver datos más precisos en también cliqueando el subrayado.) Sobre este particular hay hechos que la ortodoxia considera extraculturales o extracientíficos, periodísticamente de cotillón o, lisa y llanamente, alcagüeterías. Bien, metamos las manos en la KK. El Lali yiró y fue amablemente maltratado por las principales editoriales de Buenos Aires, tanto las genuinamente nacionales como las meras sucursales de las multinacionales hispánicas. Todas, sin decírselo explícitamente, por el contrario, con el cabronismo de sacárselo de encima llenándolo de elogios y poniéndolo en los cielos, el tema era interesantísimo, su tratamiento reoriginal muchísimo más, todo un hallazgo, pero ellos no viven de posteridad y a la gente la gusta Paulo Coelho, le dijeron lisa y llanamente que eso no le iba a interesar a nadie, salvo a los desocupados mentales que huronean por esos arrabales pintorescos del conocimiento humano como pueden ser la antropología social y cultural y otros retortijones vecinos. Los ingleses leyeron los originales, para variar no consideraron lo mismo que los súbditos de su ex colonia y lo sacaron en una edición de semilujo, con tapas duras y encuadernación cosida, a la antigua. El conocimiento de lo humano no tiene nacionalidades ni límites y los problemas del dichoso Dios Mercado se balancean. Siempre entendieron que lo deportivo es sumamente importante, máxime cuando la versión moderna de algo cuyo origen, función y finalidad social todavía no está clara, tuvo su origen entre ellos, justamente con los albores del capitalismo industrial y lo diseminaron de la mano de la masonería. Y si todavía eso traía el aditivo del tango, algo que los tiene entre lo fascinante, la atracción y una comprensión parecida a la egiptología, warm welcome, sir. Cuando aquí por fin alguien se dio por enterado, se produjo un fenómeno curioso: hubo que traducirlo del original inglés. Archetti contó que se había negado a reescribir su propia obra en castellano. La tonada santiagueña no la iba a perder jamás, pero sí el dominio de la lengua de Cervantes y todo lo que eso significa. Ya hacía mucho tiempo que por trabajo y convivencia cotidiana, no solamente en Oslo, donde también hablaba el noruego, no sólo escribía en este otro idioma sino que por lo tanto pensaba en inglés al haber convertido a la de Shakespeare en su segunda lengua materna, mientras que la de Cervantes se le había vuelto cada vez más esquiva y era en la otra donde se sentía más cómodo para desarrollar el pensamiento y el conocimiento. Esta transculturalización, en alguien de semejante lucidez y pensamiento crítico, sin dramatismos, no dejaba de ser un dilema y , para colmo, tenía una encarnación bien terrena, entrañable, familiar. Su padre, fallecido joven, quien le había aconsejado que para gente como él, en un país sin destino cierto, no podía ser otro que la France de los años esplendorosos de la oligarquía y manteca tirada al techo, se opone a una madre, en este momento casi nonagenaria, quien sola sigue resistiendo, a todo trance, en medio de la decrepitud de la muy vieja, cada vez más decadente y nunca muy próspera Santiago del Estero. ¿Abandonar el pago? Ni insinuarlo. Ahí está toda su vida y todo lo que ha logrado que fuera suyo. En las postrimerías del siglo pasado, cuando ya las bondades de la Segunda Década Infame boqueaban, El Lali visitó por última vez su provincia justamente para ver a la madre y volvió con tal depresión que se juramentó no volverla a pisar, cosa que cumplió a rajatabla: -Es intolerable ver tanto derrumbe -dijo en alguna sobremesa-. Y que a uno no le sirva ni cultura ni libros para explicar esa lacra que es el juarismo. La pobre señora, muy entera, nada de achaques de su edad, por amor al único varoncito aceptó el sacrificio de tener que entrar a bajar a Buenos Aires para verse y para nada disfrutar la dicha de las humedades y la polución sonora y ambiental cada vez que El Lali recalaba por trabajo o rebañaba unas vacaciones cortas, personales. La obra intelectual de Archetti da formalmente comienzo, para nosotros, cuando ya llevaba una década larga en Europa de publicaciones varias y trabajos de campo para organismos internacionales tanto en Africa como en América Central. Fue Kristi la que se dejó caer por Argentina para una investigación de campo en las muy peculiares poblaciones rurales del Chaco santafesino que solamente saben descubrir los europeos y la que a la vuelta encaró muy seriamente a su marido en torno a la negativa de éste con la problemática de la cultura de su país, a la que encontraba riquísima y que él había mamado. Lo creía un contrasentido y la persuasión hizo que hasta lo que en ese momento habían sido mecanismos de negación, encarar el dolor de revolver lo que él creía haber dejado atrás y enterrado para siempre sin mayores pompas ni lágrimas. En 1984 aparece Ethos & Fútbol, un paper que en versión mimeografiada se convirtió inmediatamente en TXT obligatorio para los alumnos de antropología de la UBA. Esa primera mirada va a determinar la originalidad y creatividad de Archetti: ni asomos tanto del pernicioso populismo de toda laya como del academicismo críptico de casi todos sus colegas en todas las especialidades, que muchas veces inconcientemente y otras no tanto, narcisísticamente se escriben para ellos mismos, para demostrar cuánto han leído y discuten la discusión de la discusión, en bodoques tan aburridos que no pasan de ser compilaciones de la última bibliografía de moda. En el caso argentino, para colmo, una forma más del cipayismo y del neocolonialismo. El gusto futbolero, la conformación tanto de la identidad individual como social, en ese entretejido de mitos, ritos y símbolos, una alquimia tan decisiva en lo masculino como imposible de controlar y de dominar aparece como una constante de semejante permanencia que se puede cambiar de mujer, de pago, de partido político, de profesión y hasta del objeto de preferencia del deseo sexual, pero no de equipo de fútbol. Por lo menos no hasta entonces, ya que la anomia y la disolución de la posmodernidad no amenazaba llegar hasta tanto. Además por encima de otras diferencias culturales, que separan los terrenos para compartir, entre los hombres de cualquier pelaje es terreno común casi obligado en cualquier latitud que contiene como unión hasta los enfrentamientos más agrios y disputas no siempre teóricas. Varios trabajos más, en revistas culturales porteñas y latinoamericanas, como algunas de Ecuador y México, lo fueron aproximando, fue una especie de entrenamiento y de movimientos de approach, para por fin esperar un año sabático, cargar unos pocos petates, conseguir que un viejo compañero de facultad le prestase un departamento en el Barrio Norte, y durante todo 1994, a rigurosas ocho horas diarias, con un alto intermedio para un té y una traviatta con jamón, llegar a un récord no exactamente deportivo, pero también deportivo y difícil que haya algún otro que se lo equipare: leerse de pe a pa, desde que salió hasta el último número, avisos comerciales incluso, toda la colección de El Gráfico. En la Editorial Atlántida de los Vigil, por supuesto, no lo dejaron entrar. No era periodista de la casa, menos que menos periodista, y eso es propiedad privada. Los intelectuales con sus devaneos que vayan a joder a otro lado. Marcado a fuego por la generación a la que pertenecía, tomaba notas a mano, en un cuaderno escolar y a la noche, después de una ducha, pasaba todo en limpio a la PC. Un trabajo de hormiga, de traspirar la camiseta por toda la cancha. Si no fuera por los resultados que aparecieron después, el trajín tuvo bastante de aquellos récords en serie sobre cualquier cosa que se intentaban batir bajo el primer peronismo y demostrar que no había nadie mejor en el mundo, tratara de lo que se tratase. El Lali, sin embargo, bastante jadeante, dio pruebas acabadas de haber quedado al borde de un estropicio: -Juro solemnemente que jamás en mi vida volveré a leer una crónica deportiva -fue la primera y única conclusión en lo personal, cerrada la última tapa y en lo demacrado del rostro todo el cansancio. La perspectiva que le daba su nuevo afianzamiento y morada como que le hizo doler las falencias de nuestro nativo burgo salvaje, como hizo a uno de sus personajes Marco Bellochio. Al poco tiempo de haber comenzado el trato personal, terminamos con otros del mismo rubro en un bolichón bastante infame del Abasto, cuando todavía ni planes del shopping casi obsceno que lo ha reemplazado. Entre busecas, minestrones y algún guiso carrero, todo rociado con urticante vino de la casa, la conversación terminó recayendo en un raro consenso unánime entre argentinos que se precien de tales: el bache intolerable, imposible de rellenar por más entusiasmo y delirios que se pusiera, que significaba carecer de una historia social del fútbol nacional. En la rueda estaba Héctor Palomino, que venía de terminar un trabajo colectivo sobre la AFA, que todavía circulaba en printings con impresoras de matriz de puntos y que mucho después se convertiría en libros, y los balances que se hacían era lo imprescindible para semejante tarea de un equipo multidisplinario, años de trabajo haciendo buceo en el polvillo de ignotas publicaciones circunstanciales, rastrear el origen de clase, sociocultural y demás de cada club, torneo, los entrecruces con las políticas regionales y nacionales. La ansiedad que nos ganaba a todos frente a semejante perspectiva quimérica, utópica, desubicada como pickle en torta de novia, era el total convencimiento compartido que el fútbol por esencia conforma una vía de acceso al conocimiento general de lo histórico del mismo calibre que lo económico, político o cultural en el sentido restringido más usado de este término, y que encima, por sus particularidades, permitiría a asomarse a ámbitos riquísimos, inabordables desde otros accesos. Al Lali le hubieran sobrado méritos como para haber sido una de las cabezas para intentar esa tarea, entre la aventura y la travesura, sin contar la trascendencia y el dejo amargo que es tener conciencia de pertenecer a un país que no sólo le interesa bien poco conocerse, sino negar en todo lo que puede su pasado. En algunos momentos muy precisos, ocasionales, espontáneos, era fácil apreciar que esto era algo que a Archetti le dolía muy hondamente, sobre todo a él, más que nadie, por la inevitable comparación diaria del lugar donde vivía y el ambiente en que se movía. En una época donde todo se tiende a homologar, donde es a diario cada vez más notoria la macdonalización, la banalización de la cultura, como dijo el francés Christian Bromberger cuando estuvo acá de visita, a un promedio de cuando mucho diez asistentes por conferencia, a Archetti el grueso de sus colegas lo sobajearon lo suficiente para que supiera que ser original y creativo tiene su precio. Sobre todo porque los demás lo aprecian, lo valoran, lo sopesan, y se vuelve notorio, aunque no se nombre, lo intrascendente y mediocres que resultan los otros. La elaboración de Estilo y virtudes masculinas en El Gráfico, la creación del imaginario del fútbol argentino es algo que en honor al autor y a la materia que trata se puede calificar de trabajo hecho por deporte. Claro que en la vieja acepción del término, cuando lo lúdico y el amauterismo de los sportman eran tabúes inviolables. Cuando todavía se pretendía revivir lo esculpido como friso en el templo de Zeus: el triunfo en la porfía no puede ser sino acorde con lo bello y, por lo tanto, con lo justo. El contrapunto entre los discursos de Borocotó y Jorge Luis Borges para extraer como una filigrana los dos arquetipos argentinos por excelencia, como son el compadrito y el hincha, no sólo debe ser elogiable por los méritos del autor. De lejos, es mucho más: era necesario culturalmente contar con algo así. En medio de algún que otro vapuleo, al autor de esta nota ahora desgraciadamente devenida en necrológica, le tocó leer una de las versiones del borrador y estar obligado a dar una opinión, sí o sí, ni itentar zafar con comentarios de circunstancias. -No te lo van a perdonar nunca, Lali -se le dijo sin anestesia-. Los futboleros, ilustrados o no ilustrados, mucho peor los progres populistas, jamás van a admitir que venga otra racionalidad que les demuestre que ellos son una mera parte del circo y no los hacedores, la fuente de toda razón y justicia. Sé que no te es alentador pero preparate para lo peor: creo que te van a bombear a muerte. Ahora puede ser que uno tenga la mirada teñida por lo que se está inmerso, pero quiero saber tu opinión sobre algo que realmente me empezó a picar desde que lo empecé a leer: ¿es impresión mía o entre el compadrito de Georgie y el hincha del uruguayo no queda una rendija para el perfil exacto del barrabrava como herededero legítimo, como el arquetipo vigente y sintetizador de todo lo otro? Sonrió franca e infantilmente orgulloso: -Es correcto lo que dices. Pero es un trabajo que no me corresponde a mí. -Quedás en deuda, en todo caso. No me invites a hablar o a escribir sobre esto porque te lo digo en público. -Y yo también te voy a contestar en público lo que pienso. Lo mío llega hasta aquí. Ahora ya está. Nunca más. Desde el domingo biológica y legalmente comprobado, pero en los hechos desde un tiempo antes por la convalescencia que preludió el final. Las mesas nunca han tenido dos patas y el tríptico es el número cabalístico por excelencia. La deuda ha quedado pendiente. Como también un sillón vacío en el Gran Slam de las ciencias sociales del primer mundo. Los archettitos hace rato que tenían listo el traje negro bien planchado y como en las redacciones de los diarios y las agencias internacionales, las necrológicas de las personalidades de renombre están escritas desde mucho antes de que se pesquen un resfrío. The show must begin. Pero lo que natura non da las ciencias sociales non prestan. Por encima de cualquier consideración, El Lali supo contar no sólo con un talento creador en la configuración genética original, que de hecho se mejora con una buena formación académica y experiencia personales, pero ese tipo de materia prima no se consigue en las mejores casas del ramo, sino con una dramática historia personal que le permitió vislumbrar y reelaborar críticamente, justamente desde la distancia, un sesgo para nada desdeñable del ser argentino. Como Borges, como Cortázar, ese alejamiento, todo ese extrañamiento, en vez de vaciarlo y tratar de rellenarlo con elementos de otro origen, le sirvieron para intentar comprender el drama de su lugar de origen y con un laceramiento que en los últimos tiempos parece habérselo vuelto hasta somatizable. Por eso, nunca nada de pirotecnica cultural ni biliotecas completas en la lengua central de moda como bibliografía. Hay una tarea sin cumplir y un lugar que ha quedado vacío. Sobran los motivos para creer que ambos son tan irreversibles como lo que sucedió en Oslo el pasado domingo 5, cuando por fin había empezado a asomar un poco de sol y se estaba viniendo el verano. La desarticulación, anomia y disolución creciente llevan a pensar, sin bolas de cristal mediante, que una obra medularmente singular como la de Eduardo Pedro Archetti, (a) El Lali, como la de tantos otros va a quedar ahí, cerrada, y cada tanto, recurrible para una fotografía de época superada, dejada atrás, como son las citas bibliográficas en todos estos intelectuales que modestamente todos los días se sientan a escribir no sólo el libro que explique el devenir humano y la cultura milenaria, si no a culminarla y dejar para el resto la enjundiosa tarea de adorarlos por el resto de los siglos. La paradoja de este santiagueño que se fue tan lejos es que a larga lo terminó haciendo para estar más cerca, «con toda su tierra adentro», como en la zamba del Cuchi y el Barbudo Castilla. [AR]


2.6.05

AUTOSERVICE EN EL NEOLIBERALISTAMO ARGENTINO

¿QUE TE PUEDO COBRAR?

El sistema anda que es un relojito. Por ejemplo, como ahora, en que el AMI (Argentino Medio Informatizado) ha entrado de lleno en colocar banda ancha a rolete y aceptar cualquier oferta mágica de diez mangos por mes los dos primeros y después andá a pedirle un préstamo al BID. Una incauta amiga se agarró al cable módem de un fuerte multimedios nacional y popular que no es Clarín por nada del mundo, ay, Satanás, aparta estos malos pensamientos, le encanutaron por teléfono el número de la tarjeta de crédito y lo último que alcanzaron a decirle, apenas, es que en 48 horas, a lo sumo cinco días (sic), iba a tener todo instalado.

Exactamente al tercer día, cumplidores como son, la llamó otro galeote, muy educado y con catorce cursos semanales para domar giles, y le comunicó que 48 horas después, a las 14:00 iban a estar los obrerachos especializados, por favor, joven, que trabajo y tengo obligaciones, señora, faltaba más, nosotros cumplimos lo que decimos, no como otros.
El viernes la incauta se produjo, perfumó, de paso un morocho recio de vez en cuando no viene mal, un look sport elegantón, más bien tirando a faschion, o sea, donde a todas las pilchas se les ve las primera marca donde están hechas, y se sentó a esperar. A la media hora prendió la tele, que no era Multicanal, por favor, basta de insidias y de tirar pelotazos por elevación a la espalda de los últimos defensores. Un toque de atención para todos los argentinos es incapaz de esas bajezas. Habrá hecho, hace y hará otras, pero éstas, no.

A la hora y media empezó a notar, no sin molestias, cierta inflamación a la altura de la zona ovárica. Que le subía la presión. Que se le ruborizaban las mejillas. Que si aparecía uno, dos, diez morochones, otra que erotismo: los capaba con el alicate para las cutículas. Y cuando la ansiedad la llevó al extremo del lema ¡Puré de Lexotanil o muerte!, no pudo más y los llamó por el celular, como no podía ser de otra manera.

-Cálmese, señora, no se ponga así. A su edad le puede hacer mal. No, perdón: no le permito, pendejo de mierda para nada. Yo la estoy tratando con respeto. No sé quién la habrá atendido, pero aquí nadie le dijo a las catorce. Usté no escucho bien, señora. Lo que se le dijo fue que a partir de las catorce en cualquier momento. Hoy la vida está imposible. Cada día hay más autos y más píqueteros. No damos abasto con la demanda. Mantenga la calma.

Babeante, postrada sobre el sillón en la posición que le había enseñado la profesora de yoga para cuando los ataques súbitos se ponen pesados, cuando se creía perdida y sola en el mundo de las multinacionales, como la sociedad de mercado tiene sensibilidad social y cumple, no curra a nadie, a las 16:30, sonriendo a la vida gracias a los 400 sopes por mes que les pagan por trabajar 16 horas, con el módem bajo el brazo y un carretel de coaxil como para conectar Buenos Aires-Caracas de un solo tramo, aparecieron los chochamus.

Tardaron un periquete. La insatisfecha sexual pretendió demostrarles que tres horas y media, cuando terminaron la instalación (léase: la ins.ta.la.ción) una hora después, era demasiado.

-¿Demasiado qué, señor? Menos de una hora, doña.

-¡A mí no me decís doña, borrego! Estoy aquí esperando, como una boluda, desde las dos de la tarde.

-¿Y a nosotros qué nos dice? Dígaselo a los que se lo dijeron. Nosotros cumplimos con lo nuestro.

Como de tiempos idos, juveniles, universitarios, le ha quedado cierta resaca socialista, está bien, todo ha cambiado, pero no dejaban de ser proletarios alienados, calmarse, las consignas sesentistas eran poner en el paredón a los burgueses, no colgar de los pulgares a los pobres, así que lo mejor a disfrutar de las bondades de la Aldea Global y debutar con mails a rolete entre las amistades, comunicándoles buena nueva, esto es, que tenía nueva dirección electrónica.

Y encima varias. Porque en el contrato que le habían hecho firmar decía clarito, negro sobre blanco, que el servicio le daba como opción casillas, así en seco, plural, ni cuántas ni nada. No casilla, sino casillas. Estaba escrito y firmado. Son chupasangres e insensibles pero no podían llegar a tanto. Ahora bien: ¿cómo mierda era?

Estaba tal cual había llegado al mundo. Recordó de una amiga que se fue a vivir a Los Angeles esgunfiada de todo y los benditos Help Desk On Line gratuitos. ¿Dónde? Encontró un telefóno, rigurosamente pago, atendido por computadora, con 117 opciones iniciales, 28 alternativas para la que eligió, otras 9 para la siguiente y cuando por fin le pidieron el número de cliente, porque ahí se enteró que no se llamaba como se llamaba, que se podía meter la tarjeta de crédito y el número en el culo, había pasado a ser un número y lo tecleó.

Estaba equivocada. Como única alternativa, pulsar el 0 y esperar que la atendiera un operador. Mucho no tuvo que esperar y fue entretenido. Cada diez segundos la misma vocesita le repetía que en ese momento todos nuestros operadores están ocupados, aguarde un instante por favor y disculpe las molestias.

Se sentía mal. De ser humano cagado a palos a una miserable basura. Trentidós minutos después apareció una voz que fue precedida por el anuncio automático del Buenas tardes, mi nombres es Jimena, en que le puedo ser útil y cuando se lo empezaba a decir, se cortó y apareció otra vez, la real, la humana, en tiempo real, Jimena, buenas tardes, dígame en qué puedo ayudarla, su número de cliente, cuál es su problema, qué sistema usa, qué tipo de equipo tiene, número de corpiño, no, perdón, es mi compañera que me decía algo, sí, dígame en qué podemos servirla.

No, lo de las casillas no existía. La habían informado mal. Ese era el formulario anterior, no habían tenido tiempo de imprirmir nuevos, debido a la demanda no dan abasto, los servers están saturados. Además, por lo tanto, una casilla sola, nena, y dejate de romper las pelotas, es lo que hay, tratá de ser feliz, si te violan, relajate y gozá. ¿Cómo que no funcionaba el OutLook? No le iba a decir ahora que el personal especializado que había concurrido en vivo y en directo no se lo había configurado, bueno, está bien, qué le vamos a hacer, ¿sabe algo de esto?, tiene el equipo encendido, corrra el OutLook, vaya a herramientas, Cuentas, Correo, no se ponga así, señora, se va a hacer mal a sí misma en forma innecesaria.

No tardó mucho. Pero terminó mal. En la sesión siguiente, al analista le dijo que no podía decir a su edad, haberse sentido cogida, no en el sentido real, sino psicológica, pero que nunca se había sentido cogida como ahora ni la habían cogido de tal forma, y que si le había pedido urgente la entrevista era porque del fondo del alma, cuando por fin corrió el OutLook y pudo ensayar tirar el primer emilio con la banda ancha, lo único que se le ocurrió como encabezamiento fue:

Señor Juez, dos puntos...

-¿Me entiende, doctor, lo que le quiero decir? -y lloraba, lloraba sin consuelo, como una criatura, si lo único que le faltaba era hacer pucherito, la puta madre, yo me quiero volver con mi mamá...

Todavía le faltaba los galopes de gusano de la recepción, las caídas de pronto, sí es toda la zona estamos reparando a la brevedá le devolvemos el servicio, todo por la sobreventa de los servers zonales.

Pero hay que ser piadoso con todo lo boludo que es ya el ser humano de por sí y encima los AMIs tienen computadoras & Co.

[N. de la R.] En la columna de la derecha el índice recoge sólo diez entradas. Para verlo completo déle un clic al último y así de cada diez, para ver todo completo. Bueno, sí, tenés razón. Pero, ¿dónde hay algo realmente gratis ahora?

EPIDEMIA ARGENTINA DE PSICOSIS AUTISTA




VISTO Y OIDO

«¿Qué pasa que no pasa lo que pasa?»

(Dicho por un paciente adolescente, psicótico autista, en una institución especial y pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a principios del siglo XXI, y en tono increpante a su asistente social.)


[N. de la R.] El índice de la columna de la derecha no es completo. Pesca de a diez. Para ver todo el contenido, ir hasta el último, cliquear y ver lo que aparece. Es lo que hay, guy. Gratis, nada. Ni el aire.

26.5.05

EL PASADO ARGENTINO EN UN DISCO RIGIDO

NUESTRA HISTORIA SIGUE ESTANDO SOLA Y ESPERA

Para octubre del ’92, con un Puerto Madero hormigueante de gente sobre todo para ver la réplica exacta de las carabelas, las tiradas de bronca de las colonias indígenas sobrevivientes, de los proindigenistas y los negocios de los que siempre aprovechan cuanta volada hay, pasó desapercibido un puestito casi miserable, con una computadora y una sigla desconocida. Era el del CEMLA. Los padres scalabrinianos hicieron debutar la primer gran parte de la base de datos de nuestro pasado. No les dieron ni la hora. En esta nota, aparecida en el Suplemento de Informática de La Prensa, cuatro años después, se rescata ese trabajo esencial de esta singular congregación religiosa. La institución siempre fue y sigue siendo el lugar a donde recurren necesariamente investigadores e historiadores. No está prohibido que vaya el común de las gentes. Es más: casi sería una obligación ir y tratar de averiguar cómo llegaron nuestros antepasados.



En Independencia 20, literalmente a la sombra del edificio de la CGT, funciona los martes y jueves de 10 a 16 el CEMLA (Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos), cuya base de datos ha informatizado toda la documentación sobre los inmigrantes que ingresaron por el puerto de Buenos Aires entre 1882 y abril de 1925, en una primera etapa y en la actualidad ya está prácticamente completada con los últimos contingentes de los '50, consecuencia de la diáspora por la segunda gran guerra. En total, alrededor de cinco millones transcriptos registros (fichas electrónicas) que rescataron nombres, apellidos, edad, nacionalidad de origen, grado de instrucción, oficio, religión y el barco, cuyo capitán era el encargado de llenar los respectivos formularios.

En 1994 la base completa ocupa casi 2 gigabytes (2 mil millones de caracteres, como estas letras, si se quiere hablar en términos preinformáticos). En otros términos, el esqueleto, el listado de la mayoría de los que constituyeron la Argentina de la ‚poca donde el lema gobernar es poblar, cabía adentro de una cartera de mujer y pesa menos de medio kilo.

Pero la historia real de lo que debe ser sino el hecho m s importante de la incipiente cultura informática, por lo menos s¡ uno de los m s trascendentes, tiene otras ramificaciones. El viejo edificio de Independencia 20 hace pensar que se está cerca de la ribera del Támesis no sólo por la inconfundible línea arquitectónica: en el frontis reza The Victoria Sailors Home 1837- 1887. Sendas placas de bronce recuerdan la visita, en 1925, del rey George y de doctor Marcelo T. de Alvear. Todavía a mediados de los '90, de tanto en tanto, era posible encontrar que seguía funcionando como hogar para marineros refugiando a alguno que llegó en un carguero del Paraguay o del Alto Paraná.

El CEMLA y la base de datos es obra de la acción social de los Misioneros de San Carlos Borroneo, el patrono de los inmigrantes, una pequeña congregación fundada a fines de 1887 por el sacerdote Juan Bautista Scalabrini en Piacenza, Italia. Un poco más de un siglo después, a fines de 1993, el Papa lo ordenó beato. De ahí que a los integrantes de la pequeña congregación, dedicados desde un principio a la asistencia cristiana de la oleada de italianos que se fueron para Estados Unidos, luego a los estudios del fenómeno en todo el mundo y luego a rescatar cualquier documentación para mantener el entretejido social de la memoria, se los conozca como padres scalabrinianos.

No es para nosotros el único dato relevante. Juan Bautista tuvo un hermano, Pedro, historiador, quien justamente integró la diáspora del paese de donde es el tronco familiar y echó aquí raíces. Uno de sus hijos llegaría a ocupar por méritos propios un lugar destacado y particular en la historia nuestra cultura moderna: es el autor de El hombre que est solo y espera, Raúl Scalabrini Ortiz.

La idea de pasar a sostén magnético los inmensos libracos que con letra caligráfica registraban día a día el desembarco de miles y miles de hombres y mujeres provenientes de los más diversos países fue del padre Mario Santili, un argentino nacido en una familia modesta afincada en Munro hace 39 años y ordenado sacerdote en 1985. Los festejos de América 92 pusieron el marco propicio para conseguir un total de 420 mil dólares de fundaciones y corporaciones diversas. Durante cuatro meses un centenar y medio de data enter en doble turno ingresó lo que se había salvado de la humedad, las ratas, el mal trato y otras desconsideraciones que los argentinos tenemos para con los testimonios que sobreviven de nuestro pasado.

El sacerdote Mario Santili confirmó que el hábito no hace al monje. No sólo viste totalmente de paisano, sino que los que se dejan guiar por las apariencias, la barba y el largo del pelo pueden hacer pensar más en un integrante de cualquier banda rockera que un cura católico. Una estatura regular y un tórax de levantador de pesas terminan de disimular el estereotipo de un sociólogo egresado de la Universidad Gregoriana de Roma y director de la revista/libro que periódicamente edita el CEMLA. [AR]

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

-Ahora hemos recibido una ayuda por tres años de la Fundación Roca -informó el joven sacerdote/científico social en 1994-. Ya nos hemos puesto a cargar mayo de 1926. El objetivo que tenemos es llegar hasta 1955, que es cuando podemos decir que arriban los últimos contingentes migratorios. En cifras, faltan agregar unos dos millones más.

El subsidio recibido va a alcanzar para completar m s o menos un tercio del trabajo que queda con las cuatro personas que permiten contratar esos fondos. Sobre todo porque a la información anterior le han agregado nuevos rubros como la cantidad de idiomas que dominaba el recién llegado, el lugar exacto de origen, si se quedó en el Hotel de los Inmigrantes, el estado de salud y si tenia algún defecto físico, como si era la primera vez que venia o ya había estado antes.


LOS FIERROS ES LO DE MENOS

Los que se atrevan a sospechar que la infraestructura tecnológica del CEMLA, en lo que hace a hardware y software, es para el babeo de los muchos cholulos en la materia van a sufrir una gravísima frustración. Justamente una de los virtudes formidables de la informática es que no necesita estar al día con ningún catálogo con las últimas novedades para llevar a cabo obras importantes. Con talento, ganas de trabajar y vocación de servicio para los demás alcanza.

La base de datos sobre el aluvión migratorio de fines del siglo pasado y -hasta 1994- el primer cuarto de siglo es importante no sólo por lo valioso de los datos en sí y el esfuerzo, sino por las líneas de fuga que puede tirar el reprocesamiento de toda esa información en posibles investigaciones sociales y culturales. Para dar un ejemplo a mano, cotidiano, no es ningún misterio encontrar el por qué de nuestra adicción a las medias lunas, vigilantes y sacramentos: se puede averiguar con día y hora la cantidad de panaderos franceses que llegaron al país. Y otro tanto, ya que estamos en el ramo, de dónde sale el bendito pan francés.

Otros datos tirados apenas al pasar por el padre Mario Santili, chequeando los que se podrían llamar datos gruesos de la base permite enfilar para saber a ciencia cierta de dónde vinieron los cantares. Sobre un total de casi 5 millones de extranjeros que formaron el basamento étnico y cultural de lo que se conoció como Argentina y que en esplendor, por aquel entonces, llegó a ocupar el 8° lugar en el concierto de naciones del mundo, 2,3 millones fueron italianos y tan sólo 1,7 de la llamada Madre Patria. Después las nacionalidades empiezan a constreñirse notoriamente porque apenas sobrepasaron los 180 mil los que llegaron de Francia, poco más de 150 mil rusos, menos de 95 mil alemanes, cerca de 90 mil turcos (de Turquía, no el genérico por los de origen árabe), unos 86 mil del cambiante imperio austro-húngaro y faltaron apenas unos pocos para completar 25 mil polacos.

Estas cifras son hasta el otoño de 1925. Como se señala en otra parte, falta completar el total de la afluencia extranjera con los dos millones que arribaron en las tres décadas posteriores.


«LAS FECHAS SON PARA EL OLVIDO, PERO FIJAN A LOS HOMBRES EN EL TIEMPO» (J.L. BORGES)
Los que quieran saber qué día, a qué hora y en qué barco llegaron la nona, el nono, los bisabuelos o los tatarabuelos, tienen que llegarse hasta el edificio de Independencia 20, los martes y jueves de 10 a 16. Ahí se llena un formulario con la mayor cantidad de datos de filiación posible. El rastreo tiene un costo bajo por persona buscada y hay que agregarle un plus si quieren llevarse un certificado impreso, con el logo del CEMLA, el nombre del antepasado y todo lo encontrado en una hoja tamaño carta.

Los interesados en cualquier otro tipo de información sobre el tema migraciones pueden llamar al en los días y horarios ya indicados.

NO HAY NOSTALGIA COMO LA ITALIANA

El sello itálico de la obra de los sacerdotes scalabrinianos excede la nacionalidad de su fundador, hoy beato. La tarea de rescate de los datos y las raíces de lo que dejaron el terruño natal para buscar otras tierras comenzó primero con los de ese origen. A tal punto que el mayor punto de congregación de la orden y el más poderoso centro de estudios se encuentra a East Island, Estados Unidos.

El lugar donde echaron anclas entre nosotros tampoco deja lugar a dudas. Atrás del Hospital Argerich, mucho antes de que construyeran la urbanización de Catalinas Sur, se alzó la Iglesia de Nuestra Señora de los Migrantes, con el culto a San Carlos Borromeo y una feligresía que desde el primer día y hasta la actualidad está formada, mayoritariamente, por los descendientes de los primeros italianos que llegaron y los últimos de esa nacionalidad que aún están vivos y han decidido quedarse hasta el final. [AR]

BILL MIO, ¿DIOS CORRERA LINUX?




EN EL NOMBRE DE BILL, PADRE E HIJO, DELE Enter Y AMEN



En las vísperas del lanzamiento de Windows ’95 con una campaña publicitaria mundial que anduvo en el orden de los mil millones de dólares, la aparición de la WWW y casualmente la aparición del nuevo gran microprocesador de Intel, la vieja y querida IBM, el odiado Big Blue, la Blanca Nieves que encabezaba sin dudar los Siete Enanitos de las principales multinacionales de la microelectrónica de entonces, era un convidado de piedra y decidió tomar protagonismo. Ni lerda ni perezosa, con todavía muchos amigos, se le ocurrió descubrir que la calculadora del Windows andaba mal en las restas, que el dichoso microprocesador tenía un bug (error) que le hacía cometer una pendejésima de error allá por más o menos el dígito 10.438 a la derecha del 0, pero fue el escándalo total porque la ligereza típica del periodismo poco menos que aseguró que Windows no sabía ni sumar 2 + 2 y que el microprocesador de Intel que ni siquiera había salido ya era una pieza de museo. Histeria colectiva a pasto. Pero que a los puestos en la mira les costó sus disgustos, chistes de todo tipo y unos cuantos milloncitos. Entre nosotros, siempre a la vanguardia de todo, el ingenio popular encontró la inmediata respuesta en forma de clásico cuentito de boca en boca, con perdón de la expresión, Dios & Microsoft nos aparten los malos pensamientos.

Los AMI (Argentinos Medio Informatizados) no son sólo laicos. Un cura posmoderno on the pampas se había computari­zado para eva­luar los pecados en las confesiones que escuchaba.

No había ni terminado de darle Power que viene una chi­ca y larga el rollo:

‑Padre, he pecado: besé a mi novio y él me tocó los senos.

El fraile ingresó los datos a la computadora:

‑Chupón más toqueteo tetas, Enter -relató lo que iba haciendo y salía en panta­lla de la notebook para usos celestiales-. Resultado: un Padre Nuestro y dos Ave Marías, hija.

Al día siguiente vuelve la misma chica:

‑Padre, he pecado aún más: repetimos lo de ayer, pero también nos besamos los genitales.

‑Chupón más toqueteo tetas más mamada pene y cachu, Enter. Resultado: cin­co Padres Nuestros y seis Ave Marías, hija.

Al tercer día vuelve a aparecer la misma chica:

‑Padre, pequé igual que ayer, pero ahora mi novio me la metió un po­quito.

Los chips no tiene moral ni rectitud; apenas si exactitud:

‑Chupón más toqueteo tetas más mamada pene y cachu más metida puntita -tecleó el religioso-, Enter -pero no salía nada en pantalla, como si el sistema se hubiera clavado.

El cura dio ESC, repitió la operación y lo mismo. Al final, resignado a las muchas limitaciones de la tecnología de punta y apelando a lo más sagrado del AMI, como es siempre sobreadaptar al usuario a cuanto sistema suelto ande por ahí, porque éstos son sagrados por encima de todas las cosas, le recomienda a la feli­gre­sa a través del mosquitero de madera que tienen a ambos lados los confesio­narios:

‑Hija, decile a tu novio que te la meta hasta el mango porque el sistema que tengo corre bajo Windows y no me acepta fracciones o decimales porque a Bill Gates la calculadora le salió para el carajo.

VENTANEANDO ALGUNAS FOBIAS DEL PINGUINO



Este espacio no está auspiciado por Linux

WINFOBIAS

  • Windows no es malo; le falta prensa.
  • El problema de Windows es que dan a la entrada de servicio.
  • Windows es a la informática lo que los teleteatros a la televisión.
  • El primer regalo de William Henry Gates II° al flamante bebé William Henry III°, (a) Bill, fue un teclado de registradora.
  • Bill no quiere dominar el mundo; le alcanza con que usen Windows.
  • La mayor aplicación de Windows es la optimización contable. Los libros de Mi­crosoft constituyen una prueba irrefutable.
  • Con Windows, salvo el usuario, todos resultan beneficiados.
  • Con Windows no puede competir nadie. Le ganan todos.
  • Windows es un vuelo Nueva York-Los Angeles con escala técnica en las Azores.
  • Es al ñudo. Windows nació con postigos.
  • Windows es una causa perdida.
  • En la historia de la computación hay un antes y un después de Windows. (¡¡¡Maa­amaaá!!!)
  • Siga la corriente; corra Windows.
  • ¿Cómo para qué Windows? ¡Está a la vista!
  • Si Windows no existiera, Bill Gates se hubiera incorporado a Greenpeace.
  • Windows '9X y ss. son un viaje de ida.
  • Ni lo piense: use Windows.
  • Sólo usted puede encontrar los beneficios que le brinda Windows.
  • Instale Windows en su disco rígido y ya está.
  • Hasta ahora, Windows es lo único contra lo que John McAfee y después Peter Norton, Panda y otros nunca pudieron ni podrán.
  • Salga de Windows y bájese.
  • ¡Súmese a los muchos G[rupos]I[ntereses]S[imilares] de Windows que hay por el mundo! Los pollitos mo­jados también lo hacen y Alcohólicos Anónimos suele dar resultados.
  • Nadie tiene por qué ir al psicoanalista si usa Windows.
  • Windows no es incurable.
  • Reviéntele el hígado a su enemigo: envíele Windows registrado de regalo.
  • Windows nació beta.
  • ¿Qué necesidad hay de hacer algo que sirva? (William Henry Gates III°, (a) Bill)
  • La gran diferencia de Windows con todos los otros es que siempre necesi­ta un clic más.
  • Algunos hombres son inmortales; los demás corren Windows.
  • Es muy sospechoso que las organizaciones ecologistas todavía no se hayan dado cuenta.
  • Sonríe: Windows te ama.
  • Todo iba como la gente y apareció Windows.
  • El que corre Windows último, ríe mejor.
  • Con Windows cualquier intento se vuelve inútil, así que apague el aire acondi­cionado.
  • La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre Windows está en la documentación que al respecto entrega Microsoft.
  • Lo que se aprecia a través de Windows no es smog.
  • Nadie podrá decir que Windows no lo tenía programado.
  • ¡Viva la computadora aunque yo perezca! (El Tío Sol)

ANARQUISTAS ERAN LOS DE ANTES

MORIR SOLO Y EN PAZ

A propósito de la inminencia de otro aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española, un inmigrante de entonces, que llegó exiliado, recordaba de un camarada anarco que había sido combatiente y que ya al borde de la vejez lo atacó duramente un cáncer. El pronóstico era cada días más sombrío y como se acercaban los últimos momentos, allá fue la legión republicana, comunistas, socialistas, troztkistas, todos, olvidando las diferencias, a saludarlo, darle una voz de aliento, quizá verlo vivo por última vez.

Era un hospital público, claro, y cuando no llevaban mucho el demacrado y consumido enfermo, reaccionando de pronto con la vieja estirpe, les espetó:

-Vamos, vamos. Idos de una vez, coño. Lo único que faltan que no me dejen morir solo y en paz.

La retirada volvió a hacer más dolorosa que aquella otra, la verdadera, cuando hubo que rendirse y huir, pero la siguen recordando con cada brindis. ¡Mierda! Era anarquista y gallego en serio, ¿no?