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8.9.11

NO LLORES POR NOSOTROS, CANDELA (IV)



Es probable que no la hayan llevado por la fuerza. Que la cita haya estado hecha de antemano. Y que haya aceptado por COMIDA y ROPA. La falta de malos tratos físicos, la aparente anuencia a permanecer con sus captores remiten a otros ámbitos más monstruosos. Estamos escribiendo esto, falta poco para las 18:00 del jueves y los uniformados siguen sin aparecer. Familiares a media lengua, con metamensajes frente a cámaras y otros directamente en carteles (ver abajo) no fueron obstáculo para que la bonaerense se tirara con todo a la calle, revoleando garrotazos como si fuera romper la piñata. La media docena de detenidos no termina de convencer a nadie, incluso el peruano vecino, que estaba en la transa de menor cuantía y con diferencias de caja con Carola Labrador, la madre, fiscal del duhualdismo en las últimas elecciones, con bochinches políticos a puertas cerradas durante los días del cautiverio, los carteles y las consignas contra el intendente kirchnerista. Lo que más duele es el haber aceptado, con la falta de fortaleza de esa edad y esa condición, por COMIDA y ROPA. Es para ponerse a llorar a gritos.

El cartel con el mensaje más clarito en el frente de lo que era la casa de Candela, a la vista de sus vecinos presuntos asesinos. Una vieja ley no escrita dice que a los chicos no se los puede tomar como prenda de intercambio. Y ha dejado de ser así.