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16.8.05

Y EL 10 TUVO SU NOCHE




AGRADABLE REVELACION

En medio de una espectacular producción, que por momentos no escatimó en lo naif, la promocionada presentación de Diego Armando Maradona como conductor televisivo en Canal 13, apoyado en otro futbolista ya veterano en estas lides televisivas, como El Vasco Sergio Goycochea, mostró a un Diez sorprendentemente suelto, lúcido, emocionado, capaz de mantener un diálogo franco y abierto con O Rei Pelé, en donde éste, en algunos momentos, no escatimó en tirarle suavamente algunos de los dardazos que otrora hiciera público con respecto al consumo de drogas, sólo que ahora se encuentra más parco porque tiene nada menos que a un hijo metido en esa trampa.

Los 75 minutos que duró el primer programa no pudo evitar el segmento regalos de una casa de electrodomésticos que habría que sumarle todos los espacios que patrocina y se debe estar quedando hasta sin vidrieras, las visitas costosas, espectaculares y escotados de la María Grazia Cucinotta, con toda su voluptuosidad al aire libre y que no escatimó esfuerzos en mostrar que estaba esgunfiada al máximo y que se sentía sapo de otro pozo porque lo más estelar que realizó fue entrar en un espectacular auto sport y bailar unos compases de un vals vienés con el Diez, a quien le lleva cómodos unos veinte centímetros.

Menos mal que entre los invitados se contó con un Gabriel Batistuta que mostró como siempre su simpleza de muchacho de campo, a pesar de haber sido un astro futbolístico, y la picaría de Ricardo Darín, quien al verla a la deslumbrante itálica y su pomposo ingreso, se paró para protestar porque a ellos, los invitados locales comunes, los habían traído en bondi.

Estuvieron doña Tota y don Diego, los padres, un solo hermano, las hermanas sin los maridos, sobre todo uno, que llevó la cabeza en la época de las calamidades, y uno de los sobrinos que es tal su adoración por el tío ídolo que se pasó llorándose todo el programa. Claudia Villafañe, la ex que no termina de serlo, hizo lo posible por esquivar la cámara, no todo lo suficiente, pero se mantuvo en un más que discreto segundo plano.

El arranque con el tema La mano de Dios, de Rodrigo, a cargo de un coro de ángeles formado por Los Nocheros, Vicentico, Diego Torres y otras figuras de ese talante, continuado y rematado por un Diego Maradona que mostró que por lo menos es entonado, fue realmente conmocionante por lo pegadizo y el significado que tiene, aunque después decayera cuando intentó cantar a capella El sueño del pibe, un tanto clásico que él había grabado con orquesta en lo mejor de su esplendor. La clásica sobriedad y mesura de Pelé no fue obstáculo para que tomara la guitarra y se mostrara en su faceta de compositor de temas populares con un registro, afinación y demás que mejor olvidar y que O Rei, en la cancha, ya hizo todo como para que también se lo disfrute en esta aptitud tan poco difundida.

Sobre el formato y esta nueva actividad de Maradona, que en algún momento no pudo con su genio y se le escapó que su avidez por el dinero es irrefeneable, aparte de algún otro apurón que pueda estar pasando, lo único realmente novedoso es cómo sigue lo que muchos científicos sociales han advertido con el nombre de sobrefutbolización o hiperfutbolización de la actual sociedad y que la soltura del controvertido ídolo lo lleve a una tevé champú al mango, como es la de nuestros días, a tratar de ser conductor del culto a su propia idolatría como único sostén, rellenando los otros baches con entretenimientos ya francamente manidos.

El debut, por emotividad y sorpresas varias de todo tipo, valió la pena y bordeó el Diez que él llevó en la espalda durante toda su vida. Del futuro del programa, por las características de su estructura, no se puede esperar mucho y el dichoso Dios Raiting seguirá puesto sobre el arrastre masivo que tiene uno de los más grandes futbolsitas que ha pisado una cancha convertido en un producto comercial más de una Sociedad de Consumo, que con tal de vender, no perdona pelos ni señales.

Por lo pronto fue de una repercusión mundial impresinante, lo que sirve para sondear el nivel cultural y de expectativas de otras latitudes, en el pico máximo alcanzó el 31% de raiting y el Diez ahora alterna la semana viajando Buenos Aires-Roma, donde interviene en un concurso de bailarines de famosos. La nueva carnada de este recuperación milagrosa, donde como sin querer los invitados vienen a la casa de Dios, o son invitados por Dios, es que en su recuperación quiere recuperar el amor de Claudia Villafañe, que se muestra esquiva y no entrega la ciudadela a pesar de los nobles, románticos, sufridos y suplicantes oficios justamente de Dios.

Adrián Suart, (a) El Chueco, con su arrolladora Pol-ka Producciones, salvó la ropa para una Artear que a principios de año había comenzado a venirse en banda y parecía indicar el fin de su corto reinado de sacar pistolas de alto calibre, apuntar con las dos manos y volar automóviles de todo tamaño para colaborar tanto con la cultura popular como con la polución ambiente, elementos, ambos, que para algunos especialistas, no guardan diferencia alguna.