13.9.05

SALVADOR DE AMERICA, SIEMPRE TE RECORDAREMOS

RICARDO LAGOS ES COMO IGLESIA ABANDONADA


Mientras todo parece indicar que la socialista Michelle Bachelet, la actual ministra de Defensa, hija de un jefe aeronáutico torturado y asesinado por su profesionalismo y lealtad al gobierno constitucional de Salvador Allende, en diciembre será la próxima presidenta de Chile por elecciones libres y la primera mujer de esa ideología en el continente que asuma tal alto honor, su presunto camarada en el cargo, Ricardo Lagos, con motivo de cumplirse el 32° aniversario del derrocamiento del primer presidente socialista de América, que murió con las botas puestas, peleando, mientras demolían el Palacio de la Moneda con los misiles de los Mirages, hizo un llamamiento a la población a superar aquel «momento gris y amargo», como lo definiera el propio Allende al intentar dar un mensaje de despedida y anunciar que no renunciaría y que iba a pagar con su vida la lealtad de un pueblo.

Capaz, pero excesivamente ambicioso de poder, luchador inconcidiconal contra la dictadura, enfrentó con firmeza y virilidad al Chacal, pero Lagos cayó en un aggionarmento más parecido a que la bandera roja de su partido la hubiera metido en lavandina. Mientras pretendía olvido y pacifismo, los carabineros bajo sus órdenes, como sucede todos inexorablemente todos los años, con o sin dictadura, cientos de estudiantes y jóvenes trabajadores salieron a la calle a recordar al compañero presidente caído en la causa por la justicia social y fueron salvajemente reprimidos y una docena de ella encarcelados. Mientras tanto, en el Barrio Alto una considerable cantidad de generales iba a presentar sus saludos a un Pinochet en libertad con la argucia que está chiflado de senil y no purgar con cárcel las miles de muertes y encima los robos cometidos. Hace poco, su mujer, Lucía Iriart, fue a parar en chirona por las fiducias que la banda familiar había pasado de los dinerillos públicos a sus haberes personales.

La casi ya segura presidenta de Chile, junto con su madre, también estuvo detenido y fue torturada en medio del sistemático segamiento que llevaron a cabo tanto en Chile como Argentina y Uruguay. Luego, también se tuvo que ir al exilio. Desde el retorno a la institucionalidad, primero con los gobiernos de los democristianos Alwyn y Frei, los gobiernos de la Concertación Democrática viene administrando con eficacia el monetarismo que ha sumergido en la exclusión al 35% de la población chilena actual, implantado un aberrante sistema de jubilación privado y mejor ni hablar de los cientos de miles de chilenos que no pudieron regresar jamás luego de casi dos décadas de dictadura, como tratar de no ahondar demasiado de dónde provienen los miles de millones de dólares que exportan para inversiones extranjeras los novísimos burgueses chilenos.

El doctor Lagos, por los siglos de los siglos a la sombra de su camarada Salvador Allende, no pretende tanto dejar loablemente de lado el episodio «gris y amargo» sino borrar a la memoria como facultad humana. Ya lo dijo otro socialista, a principios del siglo XX, el primer diputado de América de ideología, el doctor Alfredo Palacios: «Los incendiarios de hoy serán los bomberos del mañana.»

A Ricardo Lagos se lo debe agregar, alfabéticamente, al larguísimo listado de defecciones, bajada de pantalones, tradiciones y achaplinadas, como le llaman los chilenos a estos enervantes ejemplos de líderes políticos que no están a la altura de sostener con el pecho las pavadas que dicen con la lengua.

El ojo por ojo y diente por diente pertenece a la barbarie. No olvidar y perpetua la memoria es otra cosa, ex socialista Lagos.